Marte.


Pablo Agustín Ferrari
Escuela de Astrología Zona Norte
"Sin forma y sin sonido: así se gobierna el destino del enemigo"

Hace poco mi maestra me pidió que hiciera un trabajo práctico sobre Marte, guiándome por una pequeña carpeta con fotos de hombres practicando diferentes deportes, y en posiciones de concentración y expansión deportivas.

En un ejercicio de observación del comportamiento marcial en los deportes, y dado que todos los deportes son un entrenamiento lúdico para la caza y la guerra, voy comenzar por dividir a toda la humanidad en dos tipologías primarias: cazadores y recolectores. En el grupo de los cazadores se encuentran los machos aptos, y en el de recolectores las hembras, y elementos de la especie humana no aptos para la caza (ancianos, niños). Tengo que añadir que existe un tercer elemento: el grupo de los carroñeros, que sirve de nexo entre los cazadores y recolectores, y que impide la completa diferenciación entre estas dos tipologías básicas recién enunciadas, ya que todo cazador, en épocas de escasez, debe sustentarse con lo que hay en el medio para sobrevivir, y todo recolector debe pelear, llegado el momento, por las sobras de los cazadores. De este modo se produce un intercambio de roles netos al aplicarse la energía de recepción en el predador, y la energía de pulsión, defensa y avance del recolector hacia la obtención de la carroña.

La figura del carroñero es, según mi opinión, el puente que une a un Marte y a un Venus en sombras ¡o sobras!, como se lo quiera ver. De todas formas el arquetipo de carroñero es un tema a ampliar. Volviendo a la temática del trabajo práctico: en el fútbol, y en el resto de los deportes grupales, es posible ver claras reminiscencias de la cacería grupal organizada, y de las escaramuzas tribales para la división de las presas, que representaban la supervivencia o la muerte de la tribu. El balón como presa inmediata, el partido como supervivencia intermedia de estación, y el campeonato como supervivencia a largo plazo o abundancia. El balón como presa me recuerda que el deporte nacional argentino, el pato, en su origen consistía en arrojar a un pobre pato a través de un aro; hoy en día el pobre pato ha sido reemplazado por una pelota con asas. Esta correlación entre el balón y el trofeo de caza es aplicable a todos los deportes que involucran un objeto proyectable no letal al oponente (balón). En el caso del fútbol el uso de las piernas para arrojar la pelota es sólo el resultado de que, pateando a la presa, se la puede alejar a mayor distancia de la tribu adversaria. Es llamativo observar que en los únicos tres ámbitos de la vida cotidiana actual, en los cuales los hombres se identifican a sí mismos a través de una vestimenta con códigos de colores es en los ámbitos de la guerra, los deportes y el trabajo. Tres actividades en las cuales esa definición de identidad, y a la vez de igualdad y pertenencia, son fundamentales para la supervivencia. En el caso de los deportistas solitarios se puede observar el arquetipo del cazador solitario, que: contrariamente a lo que se podría pensar, representa un avance con respecto a la cacería grupal, dado que el hombre es un animal de naturaleza social, y la caza en solitario representa un desprendimiento del individuo de su jauría con el fin de abrir nuevos territorios de caza. Este arquetipo de cazador/deportista solitario tiene sus equivalentes en el mundo de los negocios: es el empresario que toma decisiones en soledad; en el ámbito militar, al francotirador (igualmente repudiado que admirado), y a cualquier individuo no dependiente de la interacción con pares. Estas personas responden a una calidad de Marte que propone la individuación y el camino del héroe solitario, y si logran sus objetivos son más admirados por los recolectores (observadores/espectadores), que los grupos de movimiento marcial. Como ejemplo podemos citar unidades militares, empresas y equipos, que luego, los cazadores solitarios pasan a liderar, ya que todo grupo o equipo marcial posee entre sus filas un capitán representante de la máxima expresión de logro capricorniano, signo en el cual Marte está exaltado. Volviendo al tema de las fotos puntuales, noté que en ninguna de ellas estaba retratado el técnico o estratega del equipo, al que considero un representante de la energía plutoniana de Escorpio, signo del cual Marte es regente esotérico, al mismo tiempo que es considerado una octava inferior de Plutón, regente exotérico del mismo signo.

Plutón siempre permanece invisible
Antiguamente, el lugar que hoy ocupan los entrenadores, responsabilizados por la victoria o derrota de sus equipos, estaba ocupado por los ancianos de las tribus que, por lo general, ya habían cazado y habían sido heridos por los animales a los que pretendían dar caza. Del mismo modo que hoy los entrenadores son por lo general ex–jugadores que compitieron en los mismos torneos que sus discípulos actuales. En el rol de entrenador existe un fuerte componente virginiano (Kirón), en el recuento de errores y aciertos del método utilizado con anterioridad, método que desembocará correctamente en estrategia escorpiana. Quiero aclarar que los recolectores, a los que nombro como espectadores de la arena de juego, también tienen a Marte en sus mandalas, y creo que su forma de coraje es la curiosidad, ya que no quiero imaginar los millones de homínidos recolectores que murieron atragantados con hierbas y frutos venenosos hasta que hoy yo puedo comer tranquilamente mi ensalada. En resumen, la energía marcial en el hombre es una energía de pulsión de vida direccionada, con un objetivo muy claro: la supervivencia, y la vivencia. Marte en el hombre sólo presenta aspectos de ira cuando existe un bloqueo entre esa energía direccionada y la meta. En el otro extremo del espectro, la actividad marcial ha sido sublimada y encausada, al punto de poder referirse a ella como arte (coincidencia llamativa con la estética, que es venusina), teniendo como ejemplo el Arte de la Guerra de Sun–tzu, compilado virginianamente a través de milenios de darnos mutuamente garrotazos en la cabeza. Hemos aprendido a meditar en acción y a desarrollar técnicas que responden a tácticas, que, a su vez responden a estrategias (término escorpiano, octava superior); e hicimos un arte a partir de la imposibilidad de predecir los movimientos mercuriales de la presa en fuga. La guerra es sólo la protección del antiguo territorio de caza y de apareamiento, y punto; no es más compleja que eso, a pesar de vueltas intelectuales y excusas históricas. No existe diferencia alguna en la energía que representa arquetípicamente un tigre orinando en un árbol para delimitar su territorio de caza, que el bombardero Steahl, invisible al radar, arrojando bombas "inteligentes" desde kilómetros de altura y a velocidades supersónicas.

El tigre y el bombardero de alta tecnología son sólo entidades demarcando un territorio, donde la energía marciana se pueda mover con libertad, y así asegurar el resto del esquema de arquetipos. Cuanto más grande es el territorio, más se puede acceder al resto de las esferas de acción. ¡Marte siempre reclama espacio para moverse!. La llamada civilización no existe en este campo de acción; no existen códigos morales o intelectuales que sirvan para detener esto. Sólo se lo puede frenar en un individuo, como forma de manifestación, a través de una fuerza de oposición mayor a la energía marciana, es decir, invocando a la energía saturnina. En el mismo momento en el que aceptamos las reglas de convivencia esto lo llamo "el tigre siberiano enojado en el baúl de mi coche". Al crear armas capaces de terminar con todos los territorios previamente demarcados, el hombre aprendió Libra a la fuerza. La llamada civilización fue creada sobre la base de la ilusión del limite de caza; la membrana de códigos de moralidad y represión de instintos es tan delgada que si la gente que se mueve en esferas "civilizadas" despertara de pronto al monstruo que se esconde detrás de los buenos modales, entraría automáticamente en pánico. Otra cosa; los hombres occidentales llevamos el pelo corto, no por los piojos, sino porque el hombre caucásico solía cazar utilizando ángulos de 45 grados, y el pelo era una molestia al apuntar los arcos en alto, a diferencia de las culturas de planicie y desierto, o de culturas de caza de 90 grados de proyección de objetos (árboles altos). También lo llevamos corto para no dar puntos de toma y agarre a un oponente en combate. Las mujeres lo llevan largo para representar su papel de recolectoras, que están en posición gacha sobre la tierra, y para ocultar su mirada. Sonreímos para mostrar que poseemos caninos aptos y sanos para el consumo de carne. El pecho ancho en los machos de la especie indica la capacidad torácica y pulmonar, apto para recorrer grandes distancias en territorios de caza; de la misma forma que las piernas largas en una mujer son admiradas por los hombres ya que estas representan (en nuestro inconciente), la capacidad de correr velozmente y así resguardar a sus crías. Cocinamos la carne, no porque sea más rica al paladar, sino porque el fuego elimina parásitos y enfermedades que el animal muerto podría portar. Tomamos una pareja para toda la vida, es decir, vivimos en una sociedad monógama sólo desde que comenzamos a criar a nuestros animales en lugar de cazarlos; la tierra en la cual nos asentábamos para criarlos necesitaba de alguien que tuviese nuestro mismo olor y genética, nuestros hijos, y la única forma de asegurarnos de la descendencia fue a través de la monogamia y del dominio de los recolectores. Esto es representativo del primer elemento plutoniano, ajeno a la muerte de la presa o del cazador: fin de la inocencia. Ejemplos análogos como los que acabo de nombrar existen en todos y en cada uno de los aspectos del hombre actual, y es posible estudiarlos a través de la antropología En este sitio de la conciencia humana es donde comenzó la guerra de todas las guerras: la guerra silenciosa entre cazadores y recolectores, representados por el hombre y la mujer. Hablo de una guerra permanente desde el albor de la humanidad entre el hombre y la mujer; el resto de las guerras son sólo subproductos de esta matriz. Que no existen enemigos externos a nuestro ser es una hermosa y perfecta verdad abstracta: sólo ABSTRACTA.

MAS DISQUICISIONES SOBRE MARTE

La primera visión humana de Marte es atrapando a esta energía en el instante en que escapa del circuito de retroalimentación lunar; lo vemos como la energía que escapa de la Luna y se dirige en búsqueda de su par polar, Venus. Lo que no podemos ver es el movimiento que realiza hacia atrás, a través de la vía seca. Lo vemos saliendo de Cáncer, acompañando el viaje del héroe, o lo asignamos a Aries en una instancia única, de principio y fin. Un Marte correctamente manifestado, no es sólo el resultado de la concientización del arquetipo o de que el arquetipo esté correctamente aspectado. Un Marte correcto es aquel que conoce a la perfección la vía seca (1), y que sólo después se direcciona hacia la húmeda (2). Luego de la explosión ariana la energía vuelve a replegarse sobre sí misma, de la misma forma en que lo hace una explosión en pequeña escala, para, luego de este repliegue de energía, desatar la onda expansiva. Marte retrocede en forma natural por vía seca, penetrando a través del punto focal de la misma explosión ariana La energía marcial trabaja, en conjunción con la neptuniana en Piscis, provocando el descenso hasta Cáncer, (triangulando), para volver a girar la rueda en forma ascendente a través de la vía húmeda (cuadrando). Aries, Tauro y Géminis son instancias de preparación (signos prehumanos) para la vía húmeda. Aries: el hogar de Marte es la explosión, a la que luego se va a acoplar la energía marcial reconocida por el hombre.

Es el signo de ajuste más perfecto de la energía marciana en la esfera de visión antropocéntrica. En Tauro esa energía se manifestará en formas estables, y en Géminis se adaptará para recibir al Verbo, que gira nuevamente la rueda espiralada del ciclo de la conciencia humana. Desde un comienzo que no es "El comienzo". Escapando de la fase lunar canceriana y buscando a su opuesto venusino – libriano, hasta equilibrarse, siendo siempre el hombro armado del Sol en su camino. A su trabajo silencioso en la esfera alta, lo comparo con una pequeña descarga de energía a kilómetros bajo la superficie del océano, y como resultante, la onda de expansión producida por las energías de Neptuno – Plutón de esas profundidades (y alturas piscianas) que mueven a todo el esquema desde el ángulo exactamente opuesto y en negativo, cuando se habla de Marte como escapando de Neptuno (visión inferior correcta de la vía húmeda). Existe un juego de vaivén entre la detonación que sucede en el centro de Piscis, y la explosión ariana reconocible, en el punto en el que Neptuno y Plutón se tocan, y supongo que el detonador es el Verbo, el Logos, y eso marca la regencia esotérica de Mercurio en el signo de Aries, signo al que se le adjudica correctamente el arquetipo de una explosión que se auto extingue al devorar sus propios elementos. Lo gracioso de este juego de varios participantes, es que Mercurio es una octava inferior de Urano, (el peludo de regalo en mi ecuación), (¡qué raro!), al que se le adjudica la chispa de electricidad que originó la vida en nuestro planeta, en el caldo de cultivo neptuniano. Es el hijo (Mercurio) y no el padre, (Urano) el Verbo: esto abre un juego nuevo de vaivenes y roles. Volvamos nuevamente a Marte, tendría que entrar en la maravilla de la supuesta existencia de vastas cantidades de agua debajo de la superficie roja de este planeta, y aunque esto no fuese más que una especulación debida a la presencia de grandes canales alguna vez formados por corrientes de agua, el solo hecho de que nosotros, los humanos, traigamos esa idea desde lo más profundo de nuestro inconciente, nos abre el camino hacia la perfección del sistema, en el cual, en términos marcianos, toda la energía es producida al mover mercurialmente una masa crítica del material neptuniano – plutoniano. Marte es tan simple que se lo encuentra cumpliendo las funciones más inesperadas de todo el sistema. Y en medio de los juegos de vaivén es el regente de Aries: ¡del signo opuesto complementario del dual Libra!. ¡y el punto bisagra de Libra es Saturno, signo donde se encuentra exaltado!

Volviendo a la visión de Marte en la vía húmeda, esta entidad energética trabaja en lubricación con los planetas que están exaltados en el signo en el que se halla situado. Ejemplo: Marte en Libra trabaja en conjunción con Saturno para facilitar la expresión de Urano (regente esotérico de Libra) en un marco saturnino, y así balanceando librianamente a Saturno y a Urano en sus condiciones correspondientes en el signo de Libra. Marte en Acuario trabaja en conjunto con Mercurio para facilitar la expresión jupiteriana del signo, etc. (Júpiter es el regente esotérico de Acuario). Lo veo facilitando el movimiento del regente esotérico del signo en el que se encuentra a través del trabajo conjunto con el planeta exaltado en ese signo, como los dos ejemplos que antes expuse; ese movimiento es aplicable a Marte en todos los signos en vía húmeda. En cuanto a la percepción humana del arquetipo en el cual ubicamos a esta energía, el griego Ares representa a esta energía desnuda de los códigos de moralidad humana; y el arquetipo del Marte romano es la misma energía vestida al entrar en la vía húmeda y comenzar a colisionar, hasta adaptarse con formas de energía densas como la comprensión a través de la experiencia humana. La primera interpretación corresponde a la energía marcial que todavía no conoce bloqueos energéticos, y en el segundo, (el llamado romano), ya se filtró en la materia a través de la vía húmeda, desde Aries hasta su ulterior exaltación capricorniana, observada por la conciencia humana. El Marte conocido por el hombre es sólo percibido a través del filtro inconciente de Cáncer, y de lo que representa en la psique humana ver a Marte desprendiéndose de la Luna y protegiendo al Sol; para nuestros cerebros supongo que esa explicación es válida, ya que todo lo que conocemos hacia atrás, hasta el Big–Bang, es lunar; calma dudas y especulaciones. A Marte no le gustan los obstáculos. Marte nace a la vía húmeda luego de su trabajo en planos transpersonales, hacia un camino en donde se pueda expandir sin obstáculos, acostumbrado a la falta de los mismos en Piscis. El tema de los obstáculos, como son las diferentes manifestaciones de la materia, es la causante de la colisión de una energía que, si estamos hablando de que se mueve hacia afuera y hacia delante, es obvio que va a elegir naturalmente el camino de menor resistencia y el más sutil de todos. Marte no va al choque, simplemente no lo evita; no está en su esquema evitar un choque. Se conjuga con el elemento bloqueante y lo atraviesa al convertirse en su opuesto complementario en el plano físico; por eso es el único arquetipo planetario al cual le podemos adjudicar un opuesto exacto en Venus. Si Marte se topa con un cuerpo denso y estable va a adquirir características suficientemente duras y de punta de penetración como para atravesarlo, y ese es otro de los costados de Marte trabajando en combinación con Mercurio, regente esotérico de Aries; Mercurio le brinda a la energía marcial la capacidad de romper y destruir obstáculos que frenen su manifestación pura, es decir, la espada fue forjada para cortar y atravesar algo que en primer lugar ya existía en el camino de la energía marciana. Esto es válido para absolutamente todas las funciones marciales en el plano de la materia. Marte es la energía que traspasa el obstáculo, no es la espada, ni el acto de; el acto de penetrar y de ser espada es la resultante en las formas anecdóticas que la evolución le hace representar; por eso se dice que mueve a todo el esquema, porque sólo las energías adjudicadas a los transpersonales escapan de su movimiento intactas. Marte evita, luego ataca, y sólo después fuga, si el cuerpo de oposición no le permite manifestarse puro. A este movimiento energético lo llamo, Marte – Urano. Marte puede ser sublimado, pero no domado; los artistas marciales son sólo intérpretes humanos (refinados) de su energía, y es curioso que el arte marcial más desarrollado del mundo, el Aikido, justamente trata de fluir como el agua; dando así un predominio de Neptuno en el campo mental, (reflejo del Marte en las altas esferas, Marte puro) y un movimiento mercurial para evitar la colisión en el físico, paralelismo de la energía marcial a través de la vía húmeda o humanamente perceptible: Marte romano.

Pablo Agustín Ferrari

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(1): Vía seca: es el recorrido del mandala en el sentido de las agujas del reloj. Indica un estado poco evolucionado de la conciencia.
(2): Vía húmeda: se recorre el mandala en el sentido opuesto, de Aries a Piscis. Está relacionado con los 12 trabajos de Hércules, quien representa al alma conciente.