Ciclo Genérico

Tríada del Espíritu: de 42 a 63 años

 

Septiembre 2013

Trabajo Práctico realizado por el grupo que cursa el Módulo VI, martes 10 horas

Coordinadora: Victoria Mari Brusco

INTRODUCCIÓN GENERAL:

 

El trabajo que vamos a desarrollar corresponde a un encuentro entre dos corrientes esotéricas: Antroposofía y Astrología. Como referencia y sin adentrarnos en tecnicismos, solo diremos para enmarcar que Urano es el indicador cualitativo de los septenios. Su retorno (momento en que da una vuelta completa alrededor del Sol y vuelve a encontrarse consigo mismo), se produce cada 84 años.

Tarda aproximadamente 7 años en transitar cada signo, y a cada período de 7 años es a lo que llamamos septenio. El número 7 se relaciona con un ciclo que concluye y simultáneamente da origen a uno nuevo.

 

Para entender mejor el proceso evolutivo de los seres humanos, podemos dividir los 84 años posibles de vida de una persona en 12 septenios de 7 años cada uno. A su vez, 3 septenios constituyen una tríada (cada tríada equivale a 21 años), conformando un total de 4 tríadas.

De esta manera, podemos ver qué propone - proponía el cielo para cada una de esas tríadas y septenios y, al introyectar esa energía, nos permite rescatarnos a nosotros mismos, viendo en perspectiva aquellos acontecimientos ocurridos en determinados momentos de nuestras vidas que pudieron impactar profundamente en nuestro interior. Gracias a ésto tenemos la posibilidad de comprenderlos y de re significarlos, sabiendo que cada período (septenio) trae consigo la posibilidad de “trabajar” determinadas energías.

 

 

•  La primera tríada corresponde desde el nacimiento hasta los 21 años.

•  La segunda tríada comprende el período de los 21 a 42 años.

•  La tercera tríada comprende el período de los 42 a 63 años.

•  La cuarta tríada comprende el período de los 63 a 84 años.

Nosotros hemos elegido la Tercera Tríada, abarcando del séptimo al noveno septenio. Desarrollaremos conceptual y teóricamente cada uno, e ilustraremos con ejemplos de experiencias vividas.

 

- Séptimo septenio: de 42 a 49 años, llamado “del Discípulo”.

- Octavo septenio: de 49 a 56 años, llamado “el Maestro”.

- Noveno septenio: de 56 a 63 años, llamado “el Religioso”.

 

Séptimo Septenio: de 42 a 49 años correspondiente a la fase VII, análoga a Libra

 

El primer septenio de esta tríada, “del Discípulo”, se llama así porque el alma “convoca” para sí misma distintas pruebas que muchas veces conllevan, como consecuencia, divorcios, empresas que se rompen, colapsos financieros, enfermedades.

Esta es una etapa probatoria en la vida, donde el alma debe profundizar en el mundo de las relaciones.

Es el momento del encuentro con la sombra personal, aunque la mayoría se niega a este encuentro, por la rigidez propia de mandatos que conllevan una actitud retentiva y conservadora. En este momento es imprescindible “SOLTAR”.

En esta etapa comienza el 2º hemiciclo, ya transitamos la mitad de la vida. Nos insta a tomar conciencia acerca de nuestro origen espiritual y del tipo de relación que tenemos con el mundo de lo material y concreto, que ya no puede ser suficiente.

Todos traemos nuestra cuota de poder al mundo y, en esta etapa debemos darle una forma concreta, sabiendo elegir y excluir entre diversos aspectos de sus distintas manifestaciones. En este septenio empieza a tomar forma el contacto que tengamos con el poder … nuestra oportunidad a esa edad es aprender a qué hacer con ese poder…a decidir si lo usamos o no y de qué manera. En este septenio Plutón ya ha formado su cuadratura creciente.

En este comienzo de la tríada del Espíritu, muchas personas suelen tener hijos ya adolescentes, y pueden sufrir la adolescencia del hijo si no está introyectada la necesaria cuota de energía uraniana; esto es, en otras palabras, la apertura mental hacia el imprevisto, lo inconstante e intermitente, las vivencias relacionadas con cuestionamientos de la autoridad (quién sino un hijo adolescente para instar al padre a tal desafío), etc.

Es una etapa que nos obliga a soltar…y a ”saltar”.

Este es el septenio más difícil de todos ya que suele haber pruebas muy grandes que nos proponen aceptar, re significar y aprovechar la oportunidad de aprender.

Como decía Carl Jung uno no alcanza la iluminación fantaseando sobre la luz sino haciendo conciente la oscuridad...lo que no se hace conciente, se manifiesta en nuestras vidas como destino ”.

 

Existen 2 niveles de conciencia diferentes en el ser humano: DESPIERTO o DORMIDO.

 

Hombre dormido :

Es el hombre que se siente sometido a las fuerzas de la vida, y desgastado en una inútil búsqueda de placer y poder. Es esclavo del miedo y de la culpa. Todo lo refiere al afuera, poniendo en ese afuera lo que él mismo provoca. Preso de la “buena y la mala suerte”, cada día busca más elementos de control y a más control, más miedos.

La película Belleza Americana refleja, con implacable crudeza, al hombre dormido transitando esta etapa de la vida.

 

Hombre despierto:

Se aboca activamente al trabajo enfocado en el autoconocimiento y mira hacia adentro para preguntarse: “cómo es que generé esto que me está pasando”, “qué tengo que aprender de esta crisis”, viendo en todo una oportunidad.

Sin desfallecer va recuperando sus aspectos disociados, no reconocidos como propios y proyectados en el mundo externo. Con esta apropiación se va convirtiendo en un ser ÍNTEGRO. Deja de ver la paja en el ojo ajeno para verla en el propio, comenzando a reforzar la HUMILDAD. Al ser humilde deja de hacer juicios severos hacia los demás ya que sabe que todo juicio destructivo encubre un aspecto que aún no reconoce como propio.

Se siente vivo y no un mero sobreviviente. Este septenio nos brinda la maravillosa oportunidad de reflexionar sobre nuestro nivel de conciencia…

¿Es al hombre “dormido” o al hombre “despierto” al que estoy alimentando?

Cuando el destino nos acerca lo que tenemos que vivir para seguir ampliando nuestra conciencia, cuando nos brinda una oportunidad de aprendizaje… ¿qué hacemos con ella? ¿Nos sacamos las vendas y comenzamos a re significar, empezando a transitar el camino del Hombre Superior, o nos enfrascamos aún más potentemente en el “por qué a mi, qué desgracia, qué mala suerte”, aferrándonos así a la conciencia dormida del Hombre Inferior?

 

En etapa de la vida suele haber una búsqueda de amantes más jóvenes, porque muchos necesitan sentir que “todavía” son jóvenes y que no han mermado la intensidad, la vitalidad y el deseo que los caracterizaba, intentando mantener relaciones sexuales como años atrás.

Muchas de las rupturas de vínculos con parejas o socios se generan por este motivo y luego puede llegar el arrepentimiento.

Es el momento de aprender a ser libres, acercándonos a esa verdadera libertad que nos da el encuentro con la sombra y el incorporar lo diferente sin importar lo que los demás vean.

Si el alma está lista, ya no se guardan las apariencias, y también se acepta el paso del tiempo.

El deseo sexual va gradualmente disminuyendo por cuestiones hormonales.

Es el momento de convertir el amor sexual en erótico.

Es e l momento donde las almas se acercan utilizando de vehículo a sus cuerpos; donde el placer pasa por ese acercamiento entre almas y no exclusivamente por el contacto de los cuerpos.

La mitad de la vida exige incluir ahora también a los polos contrarios, aceptar la sombra no vivida y confrontarse. Al integrar la sombra, se puede empezar a vivir lo reprimido. No se trata de una conversión a lo contrario sino del mantenimiento de los valores antiguos a la vez que se reconocen sus contrarios. En este momento el varón puede descubrir sus sentimientos tiernos, lo creativo y lo delicado, y la mujer su fortaleza.

En esta etapa suele comenzar en las mujeres, el climaterio y la menopausia. Pero también puede suceder que llegue un hijo. Los desarreglos hormonales son indicadores de que algo esta terminando. Algunas mujeres se incendian con sofocones, y el hombre, al no comprender, puede molestarse y hasta enojarse con esta situación por la que atraviesa la mujer. Estos calores quieren decir que la mujer está quemando residuos hormonales de muchos años de ciclos ovulatorios, y hay que dejarlos salir porque el cuerpo se está limpiando y depurando para poder transitar lo que viene. A veces se presentan los primeros indicios de osteoporosis: comienzan a descalcificarse los huesos, indicando que empieza el debilitamiento de los cuerpos densos que se formaron en la tríada opuesta (primera tríada: del nacimiento a los 21 años).

También podría producirse la apertura del chakra cardíaco, ofreciéndonos la oportunidad de incluir lo diferente.

 

En la lista a continuación, podemos ver las diferentes formas del amor: “Formas puras y distorsionadas del amor”. La vida nos trae cual espejo lo que es nuestro, lo propio que nos cuesta ver de nosotros mismos y que vemos tan claramente en los demás.

 

FORMAS PURAS

FORMAS DISTORCIONADAS

Aceptación

Apego

Apertura

Celos

Confianza

Conformidad

Compasión

Dependencia

Cooperación

Egocentrismo

Inclusión

Exclusión

Receptividad

Necesidad

Respeto

Posesividad

Sensibilidad

Sentimentalismo

Unión

Temor al rechazo

 

Este es el tiempo de brutal honestidad con uno mismo.

Los hombres al finalizar este septenio entran en la andropausia, que no reviste características tan “dramáticas” como la menopausia, pero que trae consigo una merma notable del deseo sexual, acompañada de dificultad para iniciar y mantener relaciones sexuales.

 

Experiencia 1 :  

“Al poco tiempo de cumplir 43 años me fui de vacaciones con mis dos hijos adolescentes, 15 y 13 años respectivamente. Partí sin confirmar el alquiler del departamento, cosa que no es habitual en mí, y al llegar me decidí rápidamente por uno. Era a estrenar, parecía muy completo y bien equipado. La primera noche comenzó a llover. Alas dos horas estalló frente al ventanal un transformador eléctrico que dejó sin luz a todo el barrio por varias horas. La lluvia continuó por varios días y el departamento que era a estrenar…se inundó todos los días. A la semana paró de llover pero mi espalda, de tanto secar los pisos, se resintió…y me quedé dura. Analgésicos, inyección, cama, etc.

Como si todo lo anterior fuera poco, mi hijo mayor, sin dar aviso, de ser un dulce y adorable niño se convirtió en un monstruo agresivo, contestatario y malhumorado. Todo lo que le agradaba pasó a desagradarle, las situaciones familiares amenas y divertidas se convirtieron en un bodrio, incluso la comida que adoraba era un asco. En fin…había cambiado y yo no estaba preparada para eso.

Para finalizar mi veraneo, lleno de sorpresas e imprevistos, faltando tres días para el regreso, me levanté de la cama y todo comenzó a girar; creí que me había levantado muy rápido, lo volví a intentar y otra vez, me senté en el piso y gateando llegué al baño, me aseé y me cambié como pude. Partí al médico, me acostaron en la camilla y otra vez todo volvía a girar. “Señora usted tiene una alteración en el oído medio: por esa causa tiene vértigo y mareos, tiene que quedarse quieta un par de días y probablemente se recupere”, dijo el doctor. Y todavía… tenía que preparar la vuelta y manejar hasta Buenos Aires.

El aprendizaje en este ejemplo es “soltar y aceptar”…ampliar la conciencia introyectando lo que viene de afuera (destino) y re significando los hechos sucedidos.

 

Experiencia 2 : 

Las relaciones sexuales en esta etapa de la vida son maravillosas, ya no importa el esplendor físico. Acepto mi envase que puede estar deteriorado por el paso del tiempo pero mi ser está pleno de sensibilidad. Me río, me divierto con el otro. La comunión es mayor y eso me lleva a un goce mayor, a la plenitud. La confianza y la sensibilidad que comparto con mi pareja son basales para poder lograr todo lo anterior. Pedir, entregarse y aceptar, pasan a formar parte de estos hermosos encuentros amorosos.

 

Octavo Septenio: de 49 a 56 años : correspondiente a la fase VIII, análoga a Escorpio

 

En esta etapa, “el Maestro” tiene bien en claro cual es su propósito. Cada uno tiene una misión en esta vida.

Aquel que ha ampliado su conciencia y que acepta que el destino y las personas nos traen nuestra propia sombra, puede fusionarse en ella y trascender así la dualidad. El camino es más angosto; es momento de reconocer límites. Las elecciones a partir de ahora deben ser cuidadosamente reflexionadas, sin precipitación.

Deberemos comenzar a aceptar el paso del tiempo resignificando nuestras experiencias. Es en este septenio donde “el Maestro” empieza a formar discípulos.

El hombre continúa en la andropausia. Gradualmente, como ya hemos dicho, comienza a tener problemas “operativos” sexuales. Ve la efervescencia de la juventud, se siente excluido y el miedo comienza a pulsar.

En este septenio tenemos que aprender a reconocer los límites, a darle valor al tiempo.

Se empiezan a retraer las encías, a “caer” los glúteos, los senos, el abdomen: todos indicios del paso del tiempo y del deterioro que comienza a evidenciar nuestro cuerpo. Hay que aprender a cuidarlo.

A esta edad el ser humano debería ser un ser maduro, alineado  y pleno de fortaleza espiritual. Ser un verdadero individuo: el que no tiene divisiones. Ha convocado y abrazado su sombra y de allí proviene su plenitud. Su maestría no radica en sus éxitos, logros o conocimiento, sino que todo lo alcanzado hasta aquí ha sido amasado con su propia sangre.

Tiene presencia, está integro y disponible, tiene autoridad, ya que es el autor de su propia evolución.

 

Experiencia 3 :

Con 51 años y 24 años de casada, se produce el divorcio. Marido psicólogo, hijo único, vivimos de su profesión hasta que muere mi suegro, dejándole una empresa petrolera. Él la liquida y pasamos a tener un gran bienestar económico (5 años antes de la separación).

Yo, muy dependiente de él, siento secarme por dentro. Mi amor por una familia unida me hacía impensable una separación. Ya dos de mis hijas vivían en el exterior.

Cuando me plantea separarse me pide que lo piense y en estado de shock voy a España donde estaba mi hija mayor. Todo se precipita cuando mi padre tiene un infarto. Vuelvo y me recibe mi hijo con la noticia que su padre ya no está en casa.

No quiero abogados. El juicio  se hace a gran velocidad.

Con gran dolor me fui dando cuenta que, para mi crecimiento y liberación interior, fue necesario.

 

  Noveno Septenio: de 56 a 63 años : correspondiente a la fase IX, análoga a Sagitario

 

Este septenio es llamado “el Religioso”. El alma, en esta vida, ya transita con certeza su propio camino. Está en vías de lograr una realización aún mayor. Ampliar los horizontes, habitar LA FE.

Luego de muchos años productivos de trabajo, comienzan las jubilaciones laborales. Muchas veces, - sobre todo le pasa a los hombres-, el individuo se siente viejo, ya no sabe qué hacer, siente haber perdido el sentido. Otras veces no quiere jubilarse, evitando así dar espacio a los jóvenes (si son dueños de una empresa por ejemplo).

No pueden disfrutar del “júbilo - jubileo” que les brinda esta oportunidad.

Podrían aprovechar el “abuelazgo”, jugando como niños, y así conectar y re encontrarse con esa energía.

Podría participar en grupos con ideales en común, irradiando allí también su propia luz, sintiendo que caminan juntos en la misma dirección. Interesarse en los demás, tener conciencia del resto de la humanidad, no quedarse enfocado en si mismo solamente.

Es un período muy prolífico en relación a la creatividad.

Debiera abrirse a un cierto toque de misticismo, sobre la base de la amorosidad y la fe. Sin caer en la pretensión de ser el salvador del mundo, este es el momento justo para sentir que uno puede acompañar a otro desde un lugar sinceramente amoroso.

También suele darse el síndrome del “nido vacío”, que ataca sobretodo a las mujeres que no tienen una actividad propia. Esto suele ser sumamente doloroso, y en la mujer puede ocurrir que este síndrome produzca cáncer.

En esta etapa es muy importante que se hagan cosas que se puedan disfrutar.

En aquellos que recorren el Camino Evolutivo, se abre el chakra frontal.

 

Experiencia 4 :

 

Cuando mis hijos se fueron de casa y empezaron a emprender su propio camino, me quedó un vacío enorme… los días eran largos y ya nadie me necesitaba en el día a día…nos quedamos con mi marido por primera vez solos después de muchos años, sin ruidos en la casa y sin cosas que ocuparan nuestro tiempo. En ese momento sentí que tenía que re orientar toda la energía que tenía puesta en criar a mis hijos, cuidarlos, alimentarlos, estar pendiente, etc. en encontrarle a mi vida un sentido propio.

Entre otras cosas te re encontrás con tu pareja otra vez, y eso es muy fuerte. Re elegir a tu pareja después de tantos años o pensar en una nueva, es una idea que daba vueltas en mi mente. Saber que si nos quedábamos juntos era fruto de la re elección y no del acostumbramiento era un desafío. También tuve que aceptar el deterioro del cuerpo, el paso del tiempo. Pero es maravilloso entender que el equilibrio es perfecto, no abandonarse pero sentir que las arrugas son marcas hermosas de la vida…la sabiduría que te da el paso de los años. Comencé a cuidarme, sin obsesión y con cuidado, a hacer gimnasia, no quería que dejarme estar me hiciera verme fea a misma…no quería que eso influyera en los encuentros amorosos con mi marido (no porque él me dijera algo, sino por cómo me sentía yo frente a esa situación), ¡nos estábamos re eligiendo!

Disfrutar de mis nietos y jugar con ellos, sin obligaciones y a veces incluso como una niña más, es una de las mejores cosas de este momento. Comencé Astrología, profundicé en el arte desde un lugar más amoroso, abierto e integrador. Indagué en diversas actividades espirituales para encontrarme conmigo misma. Siento que eso me llenó más la vida.