Análisis del Ascendente en la Carta de Alice Bailey

Grupo de los jueves a las 18 horas, terminando de cursar el Módulo IV.

Coordinadoras: Lucinda Wood, Monique Scott

Septiembre 2013

 

 

•  EL ASCENDENTE & SU MATRIZ

“En el signo que asciende se encuentra el principio guía, el hilo de Ariadna”.

 

El Ascendente de una carta natal representa la energía del signo del zodíaco que estaba ascendiendo en el horizonte en el momento del nacimiento de un ser. Plasmado en el plano cartesiano de la Carta Natal, marca el eje Ascendente-Descendente, y el inicio de la Casa I. Esta Casa es emblemática de la identidad del ser y, por lo tanto, el signo del Ascendente representa la energía que permite y fomenta la formación de la identidad del individuo, es donde “ amanece el ser ”.

El proceso de individuación, el camino del héroe (que la misma Alice Bailey nos reveló a través de los análogos astrológicos en los libros que transcribió) es también el viaje hacia la solaridad , hacia el Sol y la Casa que habita o Salón del Rey . El Ascendente en este caso representaría el Portal del Castillo, la entrada a la identidad organizadora e individual de cada uno.

Claramente el Ascendente representa un proceso , indica un camino o “vía” del ser hacia su individuación.

 

“El sol indica quienes somos, y el ascendente como lograrlo”

 

El recorrido se puede realizar por la vía seca o por la vía húmeda.

La vía seca representa el camino del hombre inferior, que lleva una máscara que muestra al mundo dicha energía de manera inconsciente, vibrando en un nivel bajo. Esta máscara (sumada a la energía del signo en la cúspide de la Casa X, área de la profesión y status social), transmite sus vibraciones hacia afuera y no hacia adentro del alma.

La energía está mostrada hacia lo externo (externalizada) desde la máscara, y no sentida desde lo interno (internalizada). Como es energía emitida desde la máscara y no desde la conciencia, se convierte entonces en destino provocando acontecimientos característicos del signo, con el objetivo de que dicho signo se haga consciente.

 

Lo que el alma no incorpora por conciencia, le llegará por destino ”.

Por otro lado, iniciando el camino del Ascendente de manera consciente, por la vía húmeda, hacia el hombre superior, es posible reconocer algunos hitos o puntos clave en ese viaje que culminará en el brillo de la corona del Ser en el Salón del Rey.

Estos puntos clave están marcados por la trinidad del alma de la carta, es decir las Casas IV, VIII y XII. Representan fases en la evolución del ser que transita la vía húmeda, y áreas que retienen, pesan o hechizan al ser que transita la vía seca. Estas tres casas suelen estar en el mismo elemento, y la energía del mismo representa una “acción atrapante” de la que debe desprenderse la energía del Ascendente.

Desde la casa XII vivimos la “ herencia energética ”, la matriz sistémica en la cual nacemos, un campo de indiferenciación del cual el ser tiene que salir para alcanzar la “individuación”.

Considerando la casa IV , donde vivimos la matriz de la infancia y los recuerdos, las sensaciones y las experiencias que forman la memoria basal del individuo, la energía de esta Casa puede constituirse en el útero del hombre superior, nutriéndolo con las cualidades del signo, o en la tumba del hombre inferior ahogado en la profundidad de la propia psiquis, incapaz de bucear en las ellas para descubrir el tesoro y sacarlo a la luz.

En la Casa VIII , abordamos los niveles de la energía del signo de la cúspide que deben morir. Es un área de transformación y renacimiento para la continuidad del viaje del alma hacia la introyección de la energía del Ascendente.

En este proceso del alma, es importante ver las cualidades energéticas de la Casa VII , el Descendente, dado que esta área constituye nuestra espalda, nuestra energía más distante y por lo tanto la que más peligro corre de disparar el mecanismo de proyección.

La Casa X también es importante en el viaje del Ascendente, ya que puede tanto formar parte de la máscara del mismo, como brindar los frutos de la vida de un ser que ha alcanzado su solaridad .

La Casa análoga al Ascendente en Leo (en este caso la V) es importante porque es donde la energía del signo del Ascendente se despliega en el devenir del Ser. El signo de la cúspide aporta claves para abrir el portal del Ascendente.

Finalmente, es importante comprender que el planeta regente del signo ascendente,

considerado regente de la carta, señala cualidades del camino que transita el ser llevándolo hacia el Salón del Rey. El planeta regente, el signo y sus aspectos aportan información valiosa para poder abrir esa energía; en nuestro caso, el regente es el Sol mismo ya que es el planeta regente de Leo.

 

En el caso de la Carta de Alice Bailey, la lectura del Ascendente se complejiza por la presencia de los ejes Libra/Aries y Escorpio/Tauro en las cúspides de casas importantes, tal como se muestra a continuación en los diagramas. Esto provoca que en las cúspides de las Casas IV y VIII no encontremos los signos correspondientes a una Matriz de Agua, y que en la Casa V (análoga a Leo) aparezca Escorpio en la cúspide conteniendo a Sagitario en su totalidad.

Para un ascendente en Leo, el “modelo” que funciona en la psiquis es el de una matriz de agua: Cáncer en XII, Escorpio en IV, y Piscis en VIII. Este modelo se ve a continuación en la figura de la izquierda. Sin embargo, como muestra la figura de la derecha, al haber casas interceptadas observamos que la cúspide de la IV está en Libra, la cúspide de la VIII en Acuario, la de la X en Aries y que en la cúspide de la V (casa análoga) está Escorpio.

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Es importante destacar que la matriz de agua está funcionando en la profundidad de la psiquis, que los signos de las cúspides de IV y VIII matizan estas cualidades, y que además encubren la energía de la misma resultando entonces de más difícil acceso y reconocimiento para el alma.

 

Matriz típica del Ascendente en Leo Esquema del Ascendente en Leo de Alice Bailey

•  CAMBIO DE ELEMENTO: DE AGUA A FUEGO.

Alice Bailey viene del agua, de un mundo profundo y tormentoso, con una gran sensibilidad, que a veces se convierte en vulnerabilidad y en emotividad desmedida, que ve al mundo distorsionado y cambiante de acuerdo al flujo y reflujo de sus emociones.

El fuego la rescata de este mundo al encontrar la inspiración, desarrollar la intuición y conectar con la pasión que le permitirá emerger y salir con fuerza a la acción. Se ve en la vida de Alice que a partir de la religiosidad fundamentalista y dogmática en la que fue criada, fue capaz de salir de su ambiente social y de su país para encontrarse con la pasión por la espiritualidad. Las crisis, que la dejaron sola, la llevaron a contactar con deseos muy profundos y superar las emociones abrumadoras de su adolescencia.

•  CAMBIO DE CRUZ: DE CARDINAL A FIJA.

Se enfrenta con la tarea de cambiar de la Cruz Cardinal (hechizo de la Casa XII) a la Cruz Fija. La Cruz Cardinal, llamada Cruz del Espíritu, por su función generadora, tiene una modalidad energética activa; pasa a la Cruz Fija en la que tendrá que contener y dar forma al impulso que recibe de la Cruz Cardinal. La Cruz Fija tiene la función de ser concentradora de energía. Es también llamada Cruz del Alma o de Poder. En ella el alma es probada sobre cómo usar el poder para contactarse con el alma. Pudo concentrar los impulsos cardinales que le indicaron nuevos rumbos y formar y perfeccionar la Escuela Arcana, basada en la sabiduría que le llegó.

•  EL HECHIZO DE LA CASA XII EN CÁNCER

La casa XII es hechizante por su reiteración; pesa en nuestra memoria anímica porque en ella se almacenan contenidos del inconsciente colectivo. Revela pautas y condicionamientos que actúan en forma involuntaria y que pulsan sobre nuestra psique.

Cáncer en esta posición indicaría lazos ancestrales importantes y predominancia de la rama materna en el psiquismo, un matriarcado poderoso y retentivo que puede llevar al infantilismo crónico. La tendencia a la simbiosis y a la manipulación afectiva tiene raíces muy antiguas. Lo clánico, fuertemente selectivo, deja afuera a lo diferente, recluyéndose en un espacio que excluye todo aquello que le resulta extraño o diferente.

S uelen ser personas tímidas, que no soportan situaciones de exposición, muy susceptibles a las críticas y opiniones de los demás, y que además se ofenden con facilidad.
En Leo está la oportunidad de ir liberándose de la repetición inconsciente de la cadena de mandatos ancestrales para destrabar este nudo kármico que inhibe la apertura del portal del Ascendente y que dificulta el despliegue de la individualidad.
Alice Bailey describió en su autobiografía una infancia solitaria y sobreprotegida, en la que no era feliz; años libres de ansiedades materiales, pero al mismo tiempo llenos de interrogantes, desilusiones y desdichados descubrimientos. Dice: "Había sido un manojo de emociones y sentimientos, mi mente o lo que de ella poseía, me había utilizado a mí y no yo a ella. De todas maneras fui muy desdichada hasta cerca de los 22 años, cuando me independicé para vivir mi propia vida".

Si consideramos que el planeta regente de esta Casa XII es una Luna libriana, ubicada en Casa III (con cúspide en Virgo), podríamos comprender la importancia de los mandatos socio culturales durante su infancia y adolescencia, e imaginar este tiempo como un tiempo de latencia donde la crisálida está recluida en su interioridad para formarse antes de emerger.

El viaje del héroe por la vía húmeda culmina con el retorno al hogar luego de haber sorteado las vicisitudes del Camino. Esta culminación es lo que se denomina “Alquimia de retorno de la XII” . Luego del viaje realizado por las diferentes casas (que se explicará a continuación) el retorno se produce hacia una energía canceriana sutilizada que le permitió saber elegir desde lo visceral. Considerando que Mercurio es el único planeta en agua, entonces fue fundamental la conciencia acuosa de Cáncer, no como hechizo atrapante sino como energía concientizada. Con una carta con mucho Aire y un núcleo saturnino fuerte, no le fue fácil llegar a concientizar su emocionalidad canceriana. Al final del viaje, lo que en un comienzo se vivía como una emocionalidad que la dominaba, pudo convertirse en una energía que le permitía realizar sus elecciones desde un plexo solar abierto, de acuerdo a sus propios sentimientos y necesidades y no los del clan. Al despegarse de este hechizo la energía integrada de Cáncer fluiría en todo el mandala, produciendo un alivio en la propia psiquis, en la de su estirpe y en la del inconsciente colectivo, donde reside la gran familia humana.

El alma retorna transformada, plena y capaz para entregar su servicio a la comunidad humana. Habiendo ampliado los límites de la aldea, el alma alcanza también posibilidad de reconocerse como individualidad perteneciente a la gran familia humana.

•  MERCURIO EN XII

En su memoria pulsan todas las vivencias de la humanidad relacionadas con el poder de la palabra y del conocimiento. En el caso de Alice Bailey, podríamos hablar de una cuarta etapa de Mercurio, donde la persona ya está preparada para actuar como un canal a través del cual se vierte su energía. Estas personas han comprendido que el conocimiento tiene su origen en el mundo espiritual. Han tendido un puente entre el reino humano y el reino espiritual y ponen su inteligencia y su capacidad de comunicación al servicio de un fin superior.

Alice Bailey actuó como intermediaria entre los Planos superiores y la Humanidad. Los libros escritos en colaboración con El Tibetano, el maestro Djwhal Khul, comunican verdades espirituales que le fueron dictados telepáticamente. Así accedió a La Gran Invocación, mantra que se dirige a la mente y el corazón del Uno.

Mercurio tiene un quintil con Saturno . Podríamos entonces considerar a Mercurio presentándose como Hermes " el mensajero de los dioses" que transmite información de los Maestros de los planos superiores. Hermes es el elegido de los dioses para transmitir el conocimiento a los que estén preparados para recibirlo. Saturno ocupa el lugar más alto en la jerarquía de la pirámide caldea y nos recuerda que existen leyes que rigen el universo. Saturno le estaría aportando el compromiso con la propia evolución, una incansable capacidad de trabajo, sentido del deber y responsabilidad hacia los demás.

 Alice Bailey escribió numerosos libros dictados, en forma telepática, dictados por El Tibetano, el Maestro Djwal Khul, quien debía encontrar alguien disponible en el plano físico para realizar este trabajo. Este quintil pudo haberle ofrecido a Alice Bailey la posibilidad de interactuar como canal de comunicación, como puente, entre los Maestros de la Jerarquía espiritual y la humanidad.  Mercurio es el dispositor de su Sol , a su vez regente de la carta, que torna a este planeta en una clave para el desarrollo del Ascendente (ver lo detallado en Sección 13 más adelante ).

Marte está a 1° del Ascendente , que según las normas pasaría a Casa I, pero cuando un planeta está en la casa más poderosa del mandala, - la Casa XII-, la ubicación se definirá caso por caso. Postulamos que en esta carta estaría en la I, sobre todo por la capacidad de Alice Bailey de accionar y emplear su Marte. No hay evidencia biográfica de que le tuviera terror a la violencia, ni, con la salvedad de su marido que la maltrataba, de atraer muchas situaciones marcianas, ni de que haya estado atrapada sin salida por el arquetipo.

•  APRENDIZAJE y DESTINO DEL ASCENDENTE

Un Ascendente en Leo está llamado a brillar con su propia luz, a encontrar su propio centro. Esta no será una tarea fácil ya que deberá abandonar –como ya dijimos- las aguas cancerianas, un entorno fuertemente simbiótico y muy afectivizado, donde predomina la rama materna y la energía matricial (Ver Sección 4 más atrás : Hechizo de la XII). La energía canceriana tiende a ser sumamente retentiva y le cuesta despegarse de atavismos familiares y socio-culturales para llegar a desplegar su individualidad. El destino la forzará a renunciar a pertenecer y la confrontará con personas muy solares para poder reconocer la resonancia solar individual, - y no el clan-, que es su aprendizaje.

El destino, además, traerá situaciones de profunda soledad, permitiéndole escuchar su centro solar y no los ruidos externos de los mandatos clánicos. Finalmente, traerá situaciones de liderazgo, donde ella pueda desplegar su solaridad organizadora, parte final del aprendizaje, para brillar al mundo y ser reconocida como tal.

En el caso de Alice Bailey, la renuncia a pertenecer fue un aprendizaje largo y doloroso que comenzó a llegarle como destino con la muerte temprana de sus padres. Sucesivas mudanzas (con sus abuelos a India y los Estados Unidos) también operarían como destino en el sentido de ir abandonando cada vez más el lugar de pertenencia. La renuncia a pertenecer le irá sucediendo también a través del contacto con distintas culturas y sobre todo con una visión religiosa totalizadora, diametralmente opuesta a los mandatos de la religión protestante en la que fue criada. La nueva y abarcadora religiosidad le llegará a través del Maestro Tibetano y por intermedio de su enviado el Maestro Koot Humi. Estos Maestros estarían cumpliendo con la necesidad de este Ascendente de confrontar con personas muy solares para ir alcanzando la propia. Su aceptación de la tarea que le proponen estos Maestros implicará un largo camino y la necesidad de vencer su gran resistencia inicial.

Por otro lado ella se quedó en varias situaciones de soledad aparte de las de la juventud, sobre todo después de separarse de su primer marido. En cada grupo de trabajo (la fábrica de sardinas, la Sociedad Teosófica), de vio obligada en algún momento a salir con lo ya aprendido para realizar su propio viaje. Finalmente, como autora de la información telepáticamente recibida y como fundadora de la escuela Arcana, el destino la colocó en situaciones solares –múltiples viajes y conferencias- para que brillara su Sol en el mundo.

•  MÁSCARA del ASCENDENTE

En cuanto a la construcción de La Máscara, con el Ascendente en Leo (Fuego) estamos ante una Matriz de Agua, pero al estar interceptado el eje Géminis-Sagitario, encontramos en la Casa X al signo de Aries en lugar de Tauro. Cabe aclarar que a esta Máscara Leo- Aries la adornamos con ciertas características taurinas.

La Máscara leonina nos muestra individuos seudo-solares, que en muchos casos son primogénitos. En este caso, no se pudo encontrar información sobre si era primogénita o primera nieta, pero se podría postular que su nacimiento habría sido recibido con “bombos y platillos” y habría sido la “princesita” del hogar . La temprana muerte de sus padres habría quebrado tempranamente esta máscara, aunque la posición económica y social de la familia aparentemente le habría dado una vida de “princesa”. Pero en la Casa X observamos la presencia de Kirón en conjunción con Neptuno, marcando una herida en el mundo de las fantasías e ilusiones. Podríamos decir que detrás de esta máscara había una víctima que los demás no veían , alguien que parece “princesita” pero que se siente en su mundo fantástico como “un patito feo” o “sapo de otro pozo”.

Tauro, presente por matriz del Ascendente en Leo, sumaría apego y testarudez a la máscara arrogante de Leo, y si no fuera por Aries en la cúspide, también disgusto al cambio y tendencia a la inercia.

Aries en la cúspide de la Casa X nos estaría señalando desde la máscara una energía belicosa e insensible. Quizás esta máscara se vio en la juventud de Alice Bailey cuando fue a evangelizar a los de otra religión en la India. Júpiter y Saturno están también en esta Casa bajo el signo de Aries, y en tanto máscara estarían señalando la dificultad de diferenciar entre la Gracia y el Esfuerzo. La presencia de Júpiter en Aires podría potenciar la tendencia en la máscara hacia la beligerancia con respecto a sus creencias y a sus ideales.

Sin embargo, resueltos desde la vía húmeda, ambos maestros, Autoridad y Sabiduría, actuaron conjuntamente. Saturno fue el “cable a tierra” de esa sabiduría jupiteriana que se recibió telepáticamente, permitiéndole realizar un trabajo absolutamente inconcebible desde una conciencia no desarrollada.

Por otro lado, el tema del apego taurino Alice Bailey lo pudo resolver al transitar por la Vía Húmeda convirtiendo la máscara en energía consciente, ya que Aries en la cúspide (con Marte en I) actuaría como asiento eyector, desapegándola de la comodidad socio-económica en la que se encontraba su familia. Aries por su lado se convirtió en energía de esperanza, que concientizó desde la Vía Húmeda y pudo utilizar para salir de las crisis que tuvo que afrontar.

•  CASA IV EN LIBRA (ESCORPIO POR MATRIZ)

La casa IV contiene lo más profundo e inconsciente del individuo, de las raíces del mismo. Libra en la cúspide, signo de aire: hasta los 22 años su vida y entorno familiar estuvieron completamente disciplinados por el convencionalismo social de la época, estando restringida por las cosas que se debían hacer. En su autobiografía cuenta: “ Los primeros años estuve rodeada de belleza, vivimos la vida de las niñas de sociedad; conocí muchas personas interesantes. Fui educada en el consabido lujo de mi época y clase; me cuidaron con la mayor solicitud pero internamente aborrecía todo eso”. Todo esto reforzado por su Luna en Libra, que se siente cómoda, “como en casa”, con esta energía.

Libra oculta muy fácilmente a Escorpio (que está presente por matriz del Ascendente), y hace que se “guarden las apariencias”. Es como un “sepulcro blanqueado” y hermoso, ocultando en su interior los secretos y lo oscuro de Escorpio. Sin embargo, parece que Alice Bailey tempranamente fue consciente de esa energía, con la muerte de sus padres a la edad de 6 años y sus tres intentos de suicidio antes de cumplir los 15 años. Este estado de ánimo constante fue quizás el primer indicio de la tendencia a una búsqueda mística que más tarde motivó todos sus pensamientos y actividades conscientes.

Venus, regente de Libra, está en Géminis en Casa XI, y podría haber facilitado la apertura (tanto por el planeta Venus y su cualidad receptiva como por Géminis) junto con la oportunidad de dirigir grupos que la movilicen y le den una causa por la que trabajar (energía acuariana y Venus en Casa XI) y no quedar atrapada en la energía más destructiva de Escorpio que tenía en su raíz familiar.

Aunque le resultó difícil, parece que Escorpio le dio el poder de regeneración y la capacidad de renacer entre los escombros, por ejemplo, cuando se separó de su primer marido y tuvo que salir a ganar dinero y cuidar sola de sus tres hijas.

•  CASA VIII EN ACUARIO (PISCIS POR MATRIZ)

Acuario en la cúspide de la VIII indica que hay ciertos niveles de Acuario que deben morir: el elitismo, la frialdad, los cortes abruptos, el exceso de razón. El regente de esta casa es Urano, que actúa como un rayo sobre sus contenidos transmutándolos en algo nuevo. Esta acción facilita la muerte y transformación de contenidos estancados.

En el caso de Alice Bailey, si Acuario no hubiese estado operando en un nivel alto, nunca hubiese podido aceptar los mensajes del Maestro Tibetano porque el temor a enloquecer la hubiera paralizado.

La presencia de Piscis, correspondiente por matriz, nos habla de tendencia a la mediumnidad y a la simbiosis; es evidente su peligrosidad en este caso. La frialdad de Acuario habría impedido en un comienzo el acceso a la mediumnidad que le permitió escribir toda su obra. Podríamos postular que la recepción telepática del dictado del Maestro Tibetano estaría asociada con Piscis, mientras que la racionalidad fría de Acuario le habría permitido continuar con su vida en el mundo y también ocuparse de la difusión del mensaje recibido.

En cuanto a la muerte, lo que Acuario comprendió mentalmente a través de los estudios teosóficos y la sabiduría bajada por los Maestros, Piscis lo vivenció desde lo espiritual y eterno, pudiendo enfrentar su propia muerta en paz.

Piscis, subyaciendo y vibrando en un nivel bajo, traería confusión con respecto al dinero, indiferenciación entre lo ajeno y lo propio. Esto se tiene que transformar para comprender que todo es de todos. En este sentido, sabemos que Alice Bailey no usó en su propio provecho el dinero proveniente de sus obras sino que lo utilizó para la creación de redes que ayudaran a la difusión de la magna obra que estaba escribiendo. Un ejemplo es el Movimiento de Buena Voluntad. Observamos entonces que su dinero fue siempre redistribuido en aras del bien común, y que transformó esa “confusión” inicial en algo trascendental.

•  CASA X EN ARIES

La Casa X tiene la cúspide en Aries, y como ya hemos mencionado en la sección de la Máscara, Tauro late por debajo por Matriz del Ascendente. Aries en X daría frutos precursores, pioneros, y originales. La valentía y la pasión serán parte de los frutos que genere. Tauro en X daría frutos que se materializarán con sensatez, perseverancia, compromiso, paciencia. Materializará sus propios recursos y serán duraderos.

.Los frutos de Alice Bailey fueron claramente pioneros y novedosos, no solo los logros concretos de los libros, por ejemplo, sino también su forma de acceder al conocimiento que fue original y precursora. Con compromiso y constancia inició lo que la apasionaba y lo sostuvo con tenacidad a través de los diversos medios (iglesias fundamentalistas, grupos teosóficos, escuela esotérica, etc). Fue una iniciadora, abrió caminos y concretó sus inspiraciones. En esto también se ven reflejados Aries y Tauro: siendo mujer y en la época en la que le tocó vivir, pudo dejar de lado los mandatos establecidos (seguir a un hombre, ser ama de casa, dedicarse solo a sus hijos) y ser realmente una pionera.

Tauro no deja de ser un signo conservador en sus gustos y acciones. S i bien ella no adhería a las convenciones sociales de su época, era cristiana por tradición familiar. Al tener Júpiter en X, se podrían postular frutos con cualidades religiosas o filosóficas. La decisión de realizar obras cristianas para jóvenes y luego su tarea para el Ejército Británico en India le habrían permitido comenzar a mostrar los frutos arianos al salir de un ámbito muy opresivo. Este viaje a Oriente le permitió una mayor ampliación de conciencia en cuanto a lo religioso, y también es aquí en donde conoce a su primer esposo, Walter Evans, con quien posteriormente se muda a EE.UU. Aquí vemos que Aries abre un camino, la eyecta de las tradiciones victorianas del país nata l para viajar a los Estados Unidos, un país más nuevo, poroso a la inmigración, y culturalmente muy diferente a la Inglaterra victoriana.

En esta Casa encontramos a Saturno (también en Aries) que tiene la función de inhibir y estructurar la energía, formándola para que salga de manera madura. Una persona c on Aries en X y Marte en I, cuando se sale de la vaina podría convertirse en un energúmeno. La presencia del maestro Saturno en esta Casa nos muestra en esta Carta que esta posibilidad está inhibida. Saturno pudo hacer que la energía ariana saliera desde un lugar de mucha luz y conciencia y no desde un lugar egoico, donde podría pisar a todos en el camino sin un objetivo transcendental. Además, los frutos de la Casa X siempre tardan en salir. Esto se ve claramente en la vida de Alice Bailey, porque recién sobre el final de su vida y durante su segundo matrimonio aparecieron los frutos del Movimiento y de la Escuela Arcana.

Júpiter en el Medio Cielo nos dice que la religión y el mundo de las creencias superiores eran muy importantes en su vida. Creemos que lo logró. Y por si esto fuera poco, con la ayuda del ariete ariano, abrió un camino a la humanidad, como maestra pionera.

Kirón y Neptuno ocupan esta Casa también en conjunción. Estos planetas quizás aportan frutos de información de vidas pasadas y la exquisita sensibilidad que necesitaba para recibir los mensajes telepáticos, como así también el sacrificio de su tiempo y alma que brindó para que los mensajes llegaran a todo el mundo.

•  CASA VII EN ACUARIO.

El regente de esta Casa también es Urano y está en la Casa II.

Acuario en VII proyectaría la parte helada de Acuario, una cierta excentricidad, estar fuera de contacto. También la tendencia a la ruptura es uraniana: cambios abruptos, rayos que caen de la mano de Urano. Vivirá el abandono de su pareja y las dificultades económicas que esta situación le acarrea al quedar a cargo de sus tres hijas. La ruptura matrimonial implica no solo la ruptura con su esposo, ministro de la Iglesia Episcopal, sino también con el protestantismo en general. Si la energía del Ascendente en Leo no se hubiera incorporado, Marte tampoco hubiera operado ya que en la carta está en conjunción casi partil con el Ascendente.

Considerando el eje Leo/Acuario, la inclusión consciente de la energía acuariana del Descendente resulta indispensable para evitar la infatuación del ego leonino. Su tarea como amanuense del Maestro Tibetano significó ponerse al servicio de la red acuariana, una red que la incluía y donde ella cumplía una función. Era la única que podía recibir todo lo que escribió pero no era para ella, ni para ensoberbecerse. De hecho, siempre reconoció que los libros se los dictaba el Maestro Tibetano y que debía difundirlos como servicio a la humanidad. Para un Leo que desconociera a Acuario, esta función hubiera sido considerada como ‘yo fui la elegida'.

•  CASA V: CASA ANÁLOGA A LEO

Existen dos principios principales para la casa V: la necesidad de ser amados por lo que tenemos de especial (por eso los amantes y el niño interior) y el deseo de crear desde nuestro propio interior (por eso los hijos y el arte).

Los signos y planetas de esta Casa dan indicios de las posibles expresiones de la creatividad, El contenido de esta casa, como dice Howard Sasportas en Las doce casas describe actividades que nos hacen sentir bien con nosotros mismos y contentos de estar vivos

La cúspide en Escorpio en la casa V de Alice Bailey, le facilita, por su manera de bucear hacia los lugares oscuros, la profundización de la parte de su identidad en Sombra, la parte expresiva, activa y resonante.

También nos habla de su capacidad de expresión en obras creativas de gran poder, que pueden ser motivo de despertar y transformación para otros.

Las relaciones amorosas (amantes) podrían estar atravesadas por el impulso de poder y cierto grado de compulsión sexual. Podría haber temor ante la intensidad del impulso sexual e intentar inhibirlo, o buscar maneras alternativas de transmutar esa energía de manera más aceptable.

Respecto al Niño interior, Alice Bailey, perteneciente a una familia acaudalada y aristocrática, como ya dijimos perdió a sus padres en la infancia, y junto con su hermana quedaron al cuidado de una tía. Ella describe su infancia como solitaria y sobreprotegida, pero afirma que no era feliz. Expresa también su dolor interno permanente por las desigualdades que veía en la sociedad.

No tenemos información sobre la relación con sus tres hijas, pero podríamos postular que posiblemente fueron intensas, que le permitieron ver sus propios aspectos oscuros y subterráneos. En este caso, podemos pensar que examinó sus propios temores y complejos y lo que los originaba, en vez de intentar controlar la vida de sus hijas, quizás logrando resolver la propia oscuridad de su juventud y los intentos de suicidio.

Muerte, sexo y esoterismo son los temas relacionados con Escorpio, y fue desde las “ciencias ocultas” que Alice Bailey se encontró amada por lo que tenía de especial y donde encontró su propia identidad. Su niña interna no sintió temor al ser visitada por aquel extraño (aunque los mandatos librianos de la casa IV la llevaron a rechazarlo en una primera instancia). Podríamos afirmar que la energía escorpiana detectivesca y la atracción por el misterio caracterizaron a su niña interior.

A través de Plutón – regente de esta casa - que está en la XI, el propósito supremo sería poder sumergirse en una red mayor que ella para alcanzar la transformación. El sentido de la red es poder trascender fronteras y alcanzar planos más elevados.

•  REGENTE DE LA CARTA: SOL

El regente del Ascendente en Leo, y por ende de la carta de Alice Bailey, es el Sol.

El Sol está en el signo de Géminis en la Casa XI. Está en conjunción con Venus, que a su vez es regente de la Casa XI ( cúspide en Tauro) y de la Casa IV (cúspide en Libra).

Géminis es el signo de la luz del intercambio, y en su vibración más alta constituye un puente desde lo espiritual hacia el plano terrenal y viceversa, facilitando la realización de un intercambio sagrado de información entre ambos planos. Su cualidad es la de abrir infinitas posibilidades de intercambio, antagonizando con la tendencia a encerrarse dentro de los ámbitos familiares y clánicos de Cáncer en la XII. En este sentido podemos considerar la dificultad de la cuadratura que el Sol tiene con la Luna. La tendencia energética geminiana se refuerza por el conteo de elementos y cruces que da una modalidad mudable de aire (Géminis).

Podríamos considerar que esta versatilidad geminiana será la que le permitirá salir de una vida emocionalmente abrumadora (con tres intentos de suicidio), para conectar con su energía solar y trasmitir el conocimiento sagrado recibido de los maestros de las Jerarquías Espirituales.

El Sol en Géminis es mental, disponiendo de una mente abierta que le permitió recibir los mensajes telepáticos desde un campo mental universal (Casa XI y Sol quintil Urano a continuación). La posibilidad de realizar esta tarea sin “volverse loca” fue posible debido a su potente núcleo saturnino y a la gran objetividad de su subnúcleo de aire (en ausencia de un núcleo uraniano). Además se trata un Sol que sabe “bajar la cabeza” ante los Maestros, impidiendo la tendencia a la soberbia que trae la energía del Ascendente leonino.

Leo también está en la cúspide de la Casa II, con el Sol como regente. Aquí se ve la importancia de la autoestima en el desarrollo de la solaridad, con cualidades leoninas. El desarrollo de la autoestima no debió ser fácil, porque en la Casa II está Urano que baja rayos y cambios constantes, difíciles de incorporar para la psiquis. Con un Sol en conjunción con Venus, donde la identidad y lo femenino están tan unidos, ser elegida por los Maestros siendo mujer en una cultura y sociedad tan patriarcal, significó un desafío para la identidad social femenina de la época.

Volviendo a Géminis, en lo profundo es una energía de aprendizaje constante, un alumno “eterno” que, en el caso de Alice Bailey, indagó en enseñanzas alternativas, teosóficas y esotéricas. Estudió hasta el final de su vida y comprendió el valor sagrado del intercambio y del conocimiento. Con Neptuno en X, Mercurio en XII, y Sol quintil Júpiter, la búsqueda de conocimiento estuvo orientada hacia lo sagrado, espiritual y puesta al servicio de toda humanidad. Al realizar su viaje desde la ignorancia hacia la sabiduría, pudo salir de la aldea canceriana y hacer brillar su Sol en Géminis.

 

Dice El Tibetano: “ Nada bajo el cielo puede detener el desarrollo del alma humana en el largo peregrinaje desde la oscuridad a la luz, desde lo irreal a lo real, desde la muerte a la inmortalidad y desde la ignorancia a la sabiduría ”.

 

En los contenidos de la Casa XI, encontramos la formación de redes de pares, de grupos organizados. A partir de la energía geminiana, en este contexto de vínculos abiertos y brazos tendidos, podemos claramente observar como ella pudo desarrollar su solaridad: desde el Ejército de la Salvación hasta la Teosofía y, finalmente, la Escuela Arcana donde brilló como co-fundadora y líder. Esta manera de brillar en red también reforzaría su eje Leo-Acuario y la importancia de encontrar el equilibrio de la energía individual (Leo) en un contexto de red (Acuario). Un claro ejemplo es el Movimiento de la Buena Voluntad que fundó con su segundo esposo, con el objetivo de promover el dialogo (Géminis), la inclusión, y llevar a cabo una red con principios humanistas (Casa XI).

El Sol tiene dos quintiles (con Júpiter y Urano) que le aportan talentos para ayudarlo a brillar, facilitando el transitar del alma por la vía húmeda. El quintil Sol/Júpiter le permitiría contactar con la religiosidad que fluye de la Fuente de Vida, que derrama las verdades de la Sabiduría Eterna. Es posible que este quintil le haya facilitado el acceso al guía espiritual y al encuentro con su Yo Superior. Al término de su trabajo en colaboración con El Tibetano reasumió su tarea como discípula en el Ashrama (centro de luz y poder) de su propio Maestro.   

El talento que le brindaría el quintil Sol/Urano sería la posibilidad de integración de la psiquis colectiva: poder sintonizar con la voz espiritual, Urano, y el Reino de Dios, el Sol. Alice Bailey tenía un don especial para la telepatía superior, la información le era impartida con gran rapidez, se plasmaba con claridad en su conciencia y podía escribirla sin cambiar una sola palabra, conservando al mismo tiempo la independencia mental. : "Desde el punto de luz en la Mente de Dios que afluya luz a la mente de los hombres". La Mente Universal como punto focal de la luz divina que irradia desde el corazón de Dios. Podríamos pensar que su mente, capaz de recibir la sagrada información, fue fundamental en el desarrollo de su solaridad y en la introyección del Ascendente en Leo.

 

•  Conclusión

Las escuelas esotéricas aparecen en respuesta a la demanda del género humano y cuando su desarrollo mental lo requiere. La fundación y conducción de la Escuela Arcana como culminación de su trabajo de vida fue proyectada para satisfacer ciertas necesidades en el área esotérica con un tipo de enseñanza que ayudaría al progresivo pasaje de la era pisciana a la era acuariana. La cabeza y el corazón son considerados de igual importancia y similarmente divinos. Un corazón amoroso que aportó el Ascendente en Leo potenció su mente aguda y abierta para hacer llegar la información preciosa del cielo hacia la humanidad.