Análisis de Júpiter en la Carta de Viktor Frankl

 

Módulo III

 

Realizado por: Susan Arévalo, Saskia Van Iterson, Juana Claypole y Francisco Costantini.

 

Rádix:

26/03/1905. 17.46hs

Viena, Austria.

 

Modalidad y Subtono

 

Conteo de elementos:

5 Fuego, 4 Tierra, 3 Aire y 2 Agua.

Conteo de cruces:

5 cruz cardinal, 6 cruz fija y 3 cruz mudable.

Subtono en Tauro:

Esta energía lo impregnó de paciencia y perseverancia. Le brindó la capacidad de materializar lentamente la contundencia de sus valores con gran seguridad. Y por sobretodo lo conectó con la Vida.

Modalidad Leonina:

Reafirma su autoexpresión y su camino hacia la realización del Sí Mismo.

“Sí a la vida”

El fuego, elemento sobresaliente en su carta, le dió la valentía, el coraje para sobrevivir, el instinto de supervivencia.Se encuentra presente en la Trinidad de Aire (Casas III, VI y XI), lo cual intensificó su capacidad de lucha por sus ideales.

La cruz fija, en su función de estabilizar y concentrar, le dió la posibilidad de mantenerse firme y profundizar en su causa.

Leo en su Carta se encuentra en la casa XI, expresándose en el plano de la conciencia de red.

Por otro lado, la Casa IV en Capricornio lo orienta al esfuerzo, cumpliendo metas y objetivos, con disciplina y sostén metódico. A lo largo de su vida finalizó estudios universitarios, publicó libros, y fundó la Logoterapia.

“Lo que me brinda la mayor felicidad es haber finalizado una publicación, despachar un manuscrito, haber escalado en las montañas una hermosa pared…”

 

Júpiter en Tauro


Esta posición indica que Viktor Frankl realizaba su búsqueda de manera lenta, reflexiva y pragmática. Es llevado hacia la aspiración espiritual partiendo de la capacidad de hacer síntesis. Lo que dice Frankl en sus escritos es producto de un claro registro interior y de la justa comprensión del significado de los hechos concretos. Necesita alejarse de los enriedos, aturdimientos y confusiones de la vida exterior (el laberinto de la ilusión) para conectarse con su guía interior en un espacio de quietud, intimidad y calma.

Dijo Frankl: “La duda me corroía…Y como dije, yo no sabía qué hacer. Así pues, con mi portafolios cubrí la estrella amarilla que tenía que usar en mi abrigo y me senté una noche en la catedral más grande en el centro de Viena. Había un concierto de órgano y pensé: siéntate, escucha la música y considera toda la pregunta. Descansa Viktor, pues estás muy distraído. Solamente contempla y medita lejos del ajetreo de Viena.”

Además se puede relacionar la estrella amarilla en su abrigo con la estrella Aldebaran (guía de los cielos, el intérprete de la voz divina) ligada a Tauro.

Desde una profunda elaboración de sensaciones, firmemente plantado en la tierra y conectado con su maestro interior, se preguntba a a si mismo: “¿Debía yo sacrificar a mi familia por el bien de la causa a la que había dedicado mi vida, o debía sacrificar esta causa por el bien de mis padres? Cuando uno está confrontado con esta clase de preguntas, uno ansía una respuesta del cielo…”

Aquí se puede observar claramente como el aspirante buscaba sus necesidades espirituales desde el componente taurino: el sentido común. Es decir que buscaba la solución a su problema desde el alejamiento de los deseos personales, dirigido hacia el propósito y beneficio de la familia humana (empezando por su propia familia).

Direccionaba la percepción inteligente hacia la necesidad de iluminar la cotidianeidad desde el tercer ojo (el camino del medio, la visión unica) sin dejarse controlar por el deseo. Finalmente el discípulo encuentró la respuesta a su pregunta que habia lanzado al cielo, plasmada sobre la materia concreta (reconociendo tambien el sentido espiritual de la materia en si): “Ahí sobre el aparato de radio estaba un pedazo de mármol. (…) En la piedra estaba grabada en dorado una letra hebrea. Mi padre me dijo que la letra aparecía solamente en uno de los Mandamientos, en el Cuarto Mandamiento que dice: Honra a tu padre y a tu madre y tú estarás en la tierra prometida. Después de eso, decidí permanecer en Austria y dejar que mi visa americana caducara” .

Viktor Frankl reconoció esto como un señal del universo, y asi fué como esta decisión lo llevó a ser deportado en setiembre de 1942 al campo de concentración de Theresienstadt junto con su esposa y sus padres. Aquí se refleja como este Maestro taurino (Júpiter) ayudó desde hechos concretos y terrenales: darle de comer al hambriento y beber al sediento. Esta fue una de las tareas que Frankl se propuso estando en los campos de concentración: se dijo a sí mismo que si sobrevivía haría lo posible por ayudar a quienes él consideraba dignos de esta ayuda. Asi fue siempre defendió y asistió a quienes lo necesitaban, sin importar su raza o credo, hasta el final de su vida.

 

Júpiter en Casa VIII


Júpiter simboliza la energia direccionada hacia donde hace falta para que algo crezca. El estado de Gracia.
Nos invita a concientizar que todos los acontecimientos, aún los más dolorosos (análoga con Escorpio), que se presentan en la vida son parte de un plan evolutivo y por ende transmutadores. 
Jupiter nos enseña a agradecer las situaciones dolorosas, aceptando que son lo que necesitamos recibir aunque no sean lo que deseamos e incluso moralmente inaceptables, como es el caso de Viktor Frankl. Donde está Júpiter en nuestra carta natal, seremos guiados hacia el sentido de la vida desde un estado de alabanza, gracia, confianza y sabiduría. 

La casa VIII es la Molienda. Nos encontramos con una casa análoga a Escorpio, signo de agua correspondiente a la Cruz Fija.
Nos encontramos con la sombra: el inconsciente colectivo y toda la oscuridad y perversión que la humanidad ha ido generando desde el inicio de los tiempos.
Aquí deberemos revisar nuestros contenidos más ocultos, nuestras pulsiones, compulsiones, represiones y tabúes.
Tenemos la oportunidad de bucear en lo más profundo de nosotros mismos y de los otros. 
Luego de que todo ha sido molido y triturado, podemos extraer lo valioso de nuestra herencia familiar, la casa IV.
Cuando un planeta está en esta casa, sufre periódicas transformaciones para poder renacer en expresiones mas elevadas. 
Jupiter en la casa de la muerte aportará confianza y entrega a estos cambios y crisis.

Podríamos pensar que en esta búsqueda temprana del sentido de la vida, Frankl tuvo acercamientos y alejamientos de sus maestros (Freud, Adler) 
Reconoció en el mundo exterior guías, con los cuales fue realizando un efecto de molienda. 
Poco a poco conservó parte de lo aprendido y conectó con su propia voz interior. 
Viktor Frankl afirmó en su famoso libro "El hombre en busca de sentido" que entre sus compañeros del campo de concentración, los que tuvieron más oportunidad de sobrevivir, fueron los que vislumbraron una misión particular en el futuro. Un sentido de vida, reafirmando aquella famosa frase de Nieszcthe que "aquel que tiene un para qué vivir, puede tolerar cualquier cómo" 
Desde esta visión podriamos considerar que las extremadamente dolorosas circunstancias del campo de concentración, ayudaron al Hombre superior a ponerse de manifiesto, encontrando asi el timón profundo de la vida.  Es la certera presencia de la muerte (casa VIII) la que pareció darle sentido a todo momento de su vida.
Los nazis obligaron a la esposa de Frankl, Tilly, a abortar a su primer hijo. A los 37 años de edad, tras haberse decidido a honrar a sus padres quedándose en su país natal, fue deportado al campo de concentración de Theresienstadt. Sus padres fallecieron en octubre de 1944. Frankl y su esposa fueron separados para siempre. 
En 1945 se produjo la liberación del campo por las tropas norteamericanas. 
Frankl regresó a Viena, donde sufrió y meditó sobre sus pérdidas familiares. Reflexionó sobre cómo escapó de la muerte, buscando el sentido: “¿para qué habré quedado vivo?”. 
Llegó a la conclusion de que l a vida tiene sentido bajo cualquier circunstancia, no importando lo trágicas y absurdas que parezcan. Y con absoluta certeza de que todas las crisis llevan hacia una expansion de la conciencia, aún en este caso, desde situaciones inmorales, mortales e injustas. 
Entendemos que el sentido Jupiteriano en esta casa hizo que su Maestro lo llevase a ayudar a todas las personas a dirigir su mirada más allá de sí mismos, como una posibilidad ontológica. 
Allí se uniría el ser con el sentido de ese ser.
El vivió en carne propia la materialización de "las cloacas de la humanidad" (Casa VIII) y aún así no quiso perder tiempo en juzgar ni a los torturados ni su comportamiento posterior.
Afirmó Frankl: “Nuestra generación es realista, pues hemos llegado a saber lo que realmente es el hombre. Después de todo, el hombre es ese ser que ha inventado las cámaras de gas de Auschwitz, pero también es el ser que ha entrado en esas cámaras con la cabeza erguida y el Padre Nuestro o el Shema Yisrael en sus labios.”

Júpiter Conjunción Venus

 

La conjunción es un aspecto tenso. Los arquetipos comparten un espacio energético reducido, con lo cual predomina la energía del que tiene más fuerza ya que para la consciencia es difícil integrar ambos. En este caso predominó la energía de Júpiter, el maestro interior, el timón profundo del alma. Sus principios se basan en la abundancia, la confianza, la sabiduría, la síntesis y por sobre todo, la Gracia. El estar en un estado de agradecimiento pese a las circunstancias es la sublimación jupiteriana, confiando en que todo lo que sucede tiene un Sentido.

Venus es el planeta más rápido de los dos; es el arquetipo de la mujer, la belleza y el arte. Complementa, basándose en la apertura y la receptividad. Siempre está abierta y no discrimina ni selecciona. En la carta de Frankl representa su ánima y a su vez a la energía femenina que convoca en su vida.

Venus en Tauro se conecta con la vida, el disfrute, el cuerpo, todo a través de su sensopercepción, plasmando el espíritu en la materia.

En esta carta, Venus, que disfruta de lo receptivo y lo cómodo, queda supeditada a amoldarse bajo la energía de Júpiter. O sea, es posible que el sentido de la búsqueda o del propósito, haya hecho contrapeso, evitando que esta conciencia cayera en el hedonismo o en su deseo personal.

Observándolo en la carta de Frankl, estos arquetipos van por el camino de la vía húmeda. Venus, con el don del amor propio, la autoestima nutrida de sus valores, es el paso previo a alcanzar un nivel jupiteriano de confianza en nuestro maestro interno.

Frankl al quedarse en Viena con su familia, renunció a lo que pudo haber sido una vida de comodidad, seguridad y riqueza, enfrentándose así con la búsqueda del sentido de su vida. En todo caso elevó su amor personal por un amor social.

“Encontré el sentido de mi vida en ayudar a otros a encontrar el propio”.

Citando uno de los principios de la Logoterapia, una vertiente de la psicoterapia junto con otras disciplinas creada por Viktor Frankl:

Voluntad de sentido: Se reconoce en ella la principal fuerza motivadora del ser humano, en contraposición con la voluntad de placer o de poder subyacentes en el psicoanálisis y en la psicología individual, respectivamente. Esto corresponde a una visión del ser humano referido hacia la trascendencia, al sentido y hacia el futuro, diferente de la postura de la inmanencia, el placer y los condicionamientos del pasado.

“La psicoterapia no se trata, finalmente, de un cambio en la dinámica afectiva o en la energía instintiva, sino de un cambio de actitud existencial” Viktor Frankl

Conclusión

Resulta difícil no encontrar energía jupiteriana en este contemporáneo de Freud; ejerció la docencia, lo llamaban “el pensador” o “el filósofo” desde niño, desarrolló la Logoterapia luego de haber sufrido años en campos de concentración y por si fuera poco escribió el libro titulado “El hombre en busca del sentido”, entre otros.

¿Cómo pudo él que todo lo había perdido, que padeció hambre, frío, brutalidades, la muerte de todos sus seres queridos, cómo pudo aceptar que la vida fuera digna de ser vivida sin un Júpiter que siempre guía y nos da lo que necesitamos?

Un hombre que aceptó su realidad; en las palabras de Pinkola Estez: “vida, muerte, vida” marcaron a este Júpiter en Casa VIII y nos deja la enseñanza de que la vida tiene sentido bajo cualquier circunstancia.

Frankl supo encontrar el timón profundo del alma, partiendo de su ser espiritual. Nuestro Ser es el que nos sustenta ante las situaciones más difíciles y nos mantiene en un estado de gracia.