Urano, el maestro de la mente, el señor de las paradojas

El objetivo de esta nota no es brindar una clase sobre Urano, sino relacionarlo con movimientos socioculturales planetarios.

Urano, Neptuno y Plutón configuran la tríada de los planetas transpersonales o

trans saturninos. La función de esta trinidad es conmocionar, y a veces colapsar, la estructura que está cuidadosamente contenida entre Luna y Saturno, base y cima de la pirámide caldea. De no ser así, esta pirámide se convertiría rápidamente en nuestra tumba.

Urano está relacionado con el rayo, por su intensidad, imprevisibilidad y discontinuidad.

Su golpe, certero y extremadamente potente, se descargará sobre la zona más momificada de nuestra conciencia, dejándonos allí a la intemperie, para que podamos volver a ver al Cielo estrellado (ver mito de Urano, en la cosmogénesis griega).

Este dios, considerado el Padre Cielo, fue engendrado por Gaia, lo femenino, Tierra y Agua, y manifiesta naturalmente a los otros dos elementos, Aire y Fuego ,exponentes de lo masculino.

El Aire, reino de Urano por excelencia, es el prístino mundo de las ideas, creadoras ilimitadas de múltiples dimensiones; es lo metafísico (más allá de lo físico), donde se nutren los ideales y las utopías.

Urano es Mente, es la no – Forma; nos acerca a los humanos el Principio de Mentalismo, enunciado en el Kybalion, que dice: “El Universo es Mente, el Todo es Mente”. 

En el cuerpo Urano rige el chakra frontal o tercer ojo, además del fluido eléctrico que circula por nuestro sistema nervioso.

Es considerado el Señor de la Mente Superior que tiene su sede precisamente en el entrecejo. Aquí se encuentra la glándula pineal, que los científicos investigan desde hace tiempo, y creen relacionada con los fenómenos paranormales.

La apertura de este chakra está condicionada a la ampliación de conciencia de cada individuo. No se accede a él desde la voluntad y el propósito, sino desde un esforzado camino de la conciencia, que recorrerá dolorosamente los extremos de la polaridad, hasta alcanzar el justo punto del medio, el camino del Tao.

El chakra frontal opera en simultaneidad con el cardíaco, sede del Amor impersonal; esto indica la necesidad de cultivar la confianza, que posibilita la entrega, condición sine qua non para alcanzar el estado de fluidez indispensable para oscilar blandamente entre los opuestos, hasta construir un eje central que nos permite el anclaje en nuestro Ser.

Mercurio, octava inferior de Urano, rige el chakra laríngeo, sede de la Mente inferior o concreta; desde este centro se emiten los juicios, hacia los demás y hacia nosotros mismos.  Aquí utilizamos la tijera de la dualidad, fragmentado y escindiendo, fase indispensable para acceder a la Unicidad.  El análisis será siempre previo a la síntesis; ambos funcionan como un eje polar, retroalimentándose y manteniendo activo al Eje del Conocimiento, formado por Géminis y Sagitario.

El Aire es el elemento relacionado con la vincularidad y la comunicación.

La clave está en los vínculos, como lo indican los tres signos de Aire.

Es en el primero, Géminis, donde se manifiesta el Principio de Polaridad; los gemelos muestran la dicotomia y el dolor de la escisión (ya nada estará completo en sí mismo), pero también indican la resolución por medio del vínculo.

Hasta nuestro cerebro está, literalmente, “partido en dos”, con funciones antagónicas pero complementarias en cada hemisferio.

También nuestro planeta se escindió social, económica y culturalmente entre Occidente y Oriente, cultivando ambos hemisferios  el antagonismo de la ciencia y la espiritualidad, respectivamente, hasta fines del siglo XIX, donde diferentes agrupaciones, como la Sociedad Teosófica, comenzaron a integrarlos. Simultáneamente, científicos de avanzada, comenzaron a transitar el camino de la espiritualidad, revelando que ambos son complementarios y no antagónicos como se creía (“El Tao de la Física” de F.Capra).

Recordemos que Mercurio, regente de Géminis, es considerado una octava inferior de Urano, lo que significa que utilizando adecuadamente nuestra mente podremos crear una vía de acceso a este complejo arquetipo.

¨ Si observamos este símbolo notaremos que está representada la dualidad  por los extremos laterales (que en realidad son curvos), fijados por la cruz que representa a la materia, y sustentados ambos por el círculo del Espíritu.

El alma del hombre está desgarrada por la dualidad (Principio de Polaridad del Kybalion); la Cruz indica la imposibilidad de desprenderse de este conflicto mientras estemos encarnados, pero muestra, al mismo tiempo, el modo de trascenderlo mediante la integración de los pares polares.

El Principio de Polaridad dice que “todo es doble; todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos; los semejantes y los antagónicos son lo mismo…”; y el de Generación añade:

…todo tiene sus principios masculino y femenino…”

 El símbolo del Tao, contenido dentro de una matriz circular (igual que las Cartas

natales), es, ni más ni menos, que la materialización de ambos Principios herméticos, donde Yin – lo femenino y Yan – lo masculino se abrazan mutuamente, mostrando cada uno en su interior un germen del otro.

Consideremos ahora al siguiente signo de Aire, Libra, del cual. Urano es el regente esotérico. Libra, que tiene correspondencia con la Casa VII, parejas, socios ¡y enemigos declarados!, fue el último signo integrado por los egipcios a la rueda zodiacal.

Su símbolo, la balanza, es “humano, demasiado humano”; revela la necesidad del hombre de acceder a la justicia, comprendiendo las Leyes divinas. Así, éste desarrolla todo un complejo sistema de pesos y medidas, intentando ser justo en el comercio, justo en los tribunales, justo en sus relaciones; pero la escisión se profundiza y cae en el materialismo y en el cientificismo, alejándose de lo divino.

El pozo de angustia y sinsentido se ahonda, hasta desembocar en una neurosis pandémica.

Podríamos incluir aquí cómo se ha desbalanceado la distribución de la riqueza, al punto que los tres hombres más ricos del mundo han almacenado el equivalente al producto bruto interno de los 48 países más pobres.

Venus es el regente exotérico de Libra; tal vez este signo guarde el secreto de la sexualidad, que, finalmente, se revelará en Escorpio, donde Urano se encuentra exaltado.

Esta diosa es hija de Urano, ya que surge del Océano, por el contacto de la sangre y genitales de su padre con las aguas primordiales. Surge acabada y perfecta, mostrando la posibilidad de plasmar en la materia la Belleza y Perfección que concibe la Mente.

Pero la condición es el amor, la complementariedad y la amorosa receptividad de lo diferente (todas estas materias son enseñadas en la cátedra de Venus – Afrodita).

Las actividades venusinas constituyen un medio apropiado para acercarnos a su temible padre.

Urano, como regente esotérico de Libra, contiene claves para la resolución de los opuestos, mediante la tensión que implica sostener la paradoja.

Hasta la física cuántica ha revelado la naturaleza paradojal de nuestro universo, por medio del estudio de las partículas subatómicas que se comportan simultáneamente como tales y como ondas que se entrecruzan en el espacio, formando una intrincada red, llamada Campo Psi, Campo Mórfico u Holocampo.

Como decíamos anteriormente, los opuestos convivirán con nosotros mientras estemos encarnados, traccionándonos cruelmente si caemos en el juicio.

Si creemos que el Bien y el Mal existen como entidades separadas nos veremos constantemente obligados a elegir, por lo tanto, estaremos excluyendo algo simultáneamente. Este “algo excluido” irá a alimentar el depósito de nuestro inconsciente personal y también el colectivo; así la Sombra Colectiva se acrecienta y vuelve a nosotros, descargándose por medio de acontecimientos sociales devastadores, como los que estamos viviendo ahora a nivel planetario.

  “Lo que necesitamos es encontrar un nuevo equilibrio, hacer un esfuerzo conciente para integrar la separatividad del cerebro…un contacto unificador, tanto externo como interno. Esta clave parece residir en nosotros mismos, oculta en nuestra estructura mental, cerebral y corporal.” (Haydn Paul, “El espíritu revolucionario”.)

Libra, la balanza, mantiene en equilibrio a la Luz y a la Sombra, como extremos de la polaridad.

No privilegia a la una por sobre la otra: ambas son sostenidas por la conciencia en el justo punto del medio. El chakra frontal, regido por Urano y situado en el entrecejo, en el punto medio de la cabeza, se abrirá en la medida que podamos funcionar con esta paradoja.

Urano es el instante revelador, el insight que re- vela la Unicidad, oculta por la Dualidad.

Pero es sólo un instante, presente absoluto, intenso y fugaz como un rayo; luego sobreviene la oscuridad de la materia, y el Cielo se vela, o aleja castrado por la hoz de las convenciones y obligaciones saturninas. Aunque ese instante jamás será olvidado, y sostendrá al hombre hasta que sobrevenga el próximo…y el próximo…que no podremos convocar, aunque podemos estar preparados para cuando llegue.

Como decía Picasso: “Yo trabajo, y trabajo, para que cuando “ella” (la inspiración) venga, me encuentre preparado”.

Así la confianza (¦) se va instalando en nosotros, abriendo nuestro chakra cardíaco (¢), tornándonos más fluidos y receptivos (¤) a…lo que la vida nos vaya presentando.

No viene mal recordar que Júpiter, el Maestro de la Confianza, la Gracia y la Abundancia, es el regente esotérico de Acuario.

Libra es el paso anterior de lo que en Alquimia se llama el Andrógino perfecto, el Ser que contiene ambos géneros, manifestando la totalidad.

Este Ser perfecto se muestra recién en Acuario, el Aguador, el que derrama el Aquae Vitae sobre los que aún no han llegado.

El último signo de Aire ya es suprahumano, porque el trabajo humano propiamente dicho concluye en Capricornio.

Es indudable que, cuando la humanidad alcance esta etapa evolutiva, ya habrá desarrollado áreas y funciones del cerebro que aún permanece dormidas. Por medio de él construimos nuestro universo personal, ya que funciona como un ordenador que interpreta los estímulos del exterior, recogidos por millones de diferentes sensores, de acuerdo a su propia base de datos.

El Universo es Mente, dice el Kybalion.

Nuestro universo es producto de nuestra mente individual; si la ampliamos (y sólo es posible integrando opuestos) podremos acceder a dimensiones inimaginables en este momento.

Otro tema a ser considerado es que Urano rige las mutaciones, en contraposición a su constante oponente, Saturno, que rige el código genético.

Desde comienzos del siglo XX, diferentes maestros, basados en su intuición, han hablado de la posibilidad de cambiar nuestro código genético ¡mutar!, gracias a la ampliación de la conciencia. Y desde fines del siglo pasado, también los científicos holísticos han comprobado que estas mutaciones existen, sobretodo en los niños que han nacido últimamente, pero que se producen además en adultos que practican, entre otras cosas, visualizaciones creativas y meditación asiduamente.

La ciencia se está preguntando si en realidad el llamado “ADN basura”, que constituye casi el 95 % de nuestro ADN, no tendrá funciones que aún no están activadas en el ser humano. Podría ser que las personas receptivas a la energía de Urano estuvieran activando este ADN y también zonas en desuso del cerebro. ¿Porqué no? Si ya se ha comprobado fehacientemente el poder de la mente para curar enfermedades consideradas terminales, nos es dable pensar en esta posibilidad.

Urano es también el Maestro de la Sincronicidad.

A los interesados en ampliar este tema, sugiero leer “El secreto de la flor de oro” de Carl Jung.

Sintéticamente diremos que a Saturno le cabe la regencia de las cantidades de tiempo, de lo específicamente mensurable por calendarios y relojes. En cambio Urano rige las calidades de tiempo, cuya percepción nos permite movernos con mayor precisión y tomar las decisiones correctas para nuestro proceso evolutivo, ante las encrucijadas que la vida nos pone por delante.

Urano es el planeta que marca el ritmo de los septenios. Completa su traslación alrededor del Sol en 84 años; si dividimos esta cifra por las doce Fases del Zodíaco (los signos astrológicos) obtenemos 12 preciosos períodos de 7 años, que, además, es el tiempo en que Urano recorre cada signo.

Al estudiar tránsitos, los alumnos de esta Escuela dispondrán de una mirada holística sobre las edades genéricas de la vida, basada en la comprensión de los ciclos uranianos.

Creemos que la Era de Acuario comenzó en 1996, cuando Urano comenzó su tránsito por Acuario. Antes de reflexionar sobre el significado de esta Era, me parece interesante delinear sintéticamente su pasaje anterior por Acuario, que se produjo entre 1912 a 1920. Además del caos y la locura planetaria desatados por la Primera guerra mundial, en este período se produjeron interesantes cambios.

En la pedagogía aparecieron María Montesori y Rudolf Steiner, con innovadoras ideas con respecto a la educación de los niños, que estaban sometidos a un régimen esclavizante, minimalista y enciclopedista, que incluía además castigos corporales.

Ambos pedagogos hicieron hincapié en el respeto por las diferencias individuales y en la educación por medio del arte.

.El arte recibió el aliento renovador de artistas brillantemente transgresores, que produjeron una verdadera revolución en este campo, en todas sus manifestaciones.

Podemos mencionar al arquitecto Gaudí, a los músicos Stravinsky y Bela Bartok, a los plásticos Kandinsky, Klee y Chagall, a la famosa Bauhaus alemana, entre tantos otros precursores.

Otra revolución importante fue la industrial, gracias a la cual la tecnología libera al hombre del yugo de la materia. Esta fue la época donde, gracias al auge de los electrodomésticos, la mujer pudo liberarse de las tareas hogareñas y dedicar más tiempo a cultivarse para poder ingresar activamente en el, hasta aquí, mundo de hombres.

Irlanda se parte en dos, en católica y protestante; se produce la Revolución Rusa que destrona a los zares y se constituye la URSS el 7 de noviembre de 1917.

Además, ¡¡¡Argentina figuraba sexta en el ranking mundial!!!!

Vamos a analizar ahora los efectos de Urano mientras se encuentra transitando por su propio signo, desde enero de 1996 hasta el 31 de diciembre de 2003.

Queremos dejar claro que todos los acontecimientos mundiales se encuentran siempre bajo la influencia de los tres planetas transpersonales, Urano, Neptuno y Plutón. Pero como este artículo está dedicado al primero de ellos, nos abstendremos de considerar a los dos restantes, para no extendernos más allá de lo previsto.

Uno de los grandes temas actuales es el terrorismo, que va incrementando su escalada de violencia de manera incontenible. La imprevisibilidad de sus ataques es netamente uraniana, y también la polarización entre las fuerzas del Mal y del Bien, miradas de manera contrapuesta por cada una de las partes en conflicto.

La caída de las torres gemelas en Nueva York es una terrible muestra del poder del rayo devastador de Urano; ni siquiera la nación más poderosa del mundo pudo prever ni protegerse contra un ataque de esta naturaleza.

Los que se autoinmolan también son personajes uranianos, porque cuando esta energía vibra en un nivel bajo, se produce una escisión total entre la mente y sus ideas – ideales, y los sentimientos. Estas personas se convierten en bombas vivientes,  que estallan autoaniquilándose y desencadenando muerte a su alrededor, porque han podido congelar sus sentimientos. Son verdaderos psicópatas uranianos, aunque sientan que están entregando sus vidas por una causa superior.

Reitero que muchos astrólogos consideramos que la Era de Acuario se ha iniciado en 1996, cuando Urano comenzó su tránsito por este signo.

Esta nueva Era se ha iniciado con terror, destrucción y caos. Parece inevitable, por lo menos para los habitantes del planeta Tierra, pasar previamente por un período dolorosamente destructivo, antes de poder acceder a un nuevo nivel de conciencia.  

Cada Era dura aproximadamente 2.160 años, y trae consigo cambios evolutivos para la humanidad entera. Considerando al signo del Aguador y a su regente Urano, podemos imaginar que estamos comenzando un período de activación de las más altas funciones del cerebro y la mente, apenas avizoradas hasta ahora.

El Adán Cósmico o Humanidad se prepara para ingresar a dimensiones suprahumanas, por lo tanto, deberá pasar por una prolongada etapa de depuración y decantación de formas burdas y poco evolucionadas.

Mentes brillantes imaginaron e imaginan los cambios por venir: en la década del sesenta la  obra musical Hair cantaba a la Era de Acuario, como la época de liberación de la humanidad: “…deja que entre la luz del Sol…”; el movimiento hippie pregonaba el “flower power”, y “hagamos el amor y no la guerra”, negándose a ir a Vietnam, mientras científicos de avanzada (T.Leary) experimentaban con alucinógenos para abrir otros portales de percepción.

 Como Urano fue descubierto en el siglo de las revoluciones, será necesario que cada uno de nosotros se atreva a iniciar y sostener su  propia revolución personal para que El Gran Cambio anunciado se materialice.

Dice Haydn Paul: “Dado que todo el universo es conciente en modos y grados diversos, nuestra perspectiva como individuos y como fragmentos de esta vida conciente es infinita. Los cambios en la conciencia serán tanto individuales como colectivos debido a la naturaleza intrínseca de la red de relaciones, y al hecho de que cualquier metamorfosis de la “mente individual” tendrá su correspondiente impacto en la “mente colectiva”, vinculando y transformando las polaridades de los mundos interno y externo.

Si nosotros cambiamos, cambia el mundo”.

Esta es una clara descripción de la red acuariana, llamada, como dijéramos antes,

Campo Psi o Mórfico por los físicos cuánticos.

A veces escucho palabras de desaliento en personas que sienten que su esfuerzo no tiene sentido, en el medio de la corrupción generalizada y el materialismo que nubla la razón.

Me limito a citar a la Madre Teresa de Calcuta, quien respondió así, cuando le dijeron que su aporte era tan sólo una gota en el océano: “Sí. Pero si faltara, el océano tendría una gota menos”.

La hambruna mundial, la violencia generalizada y la actual pandemia, golpean en los corazones sensibles, concitando a la solidaridad y al altruismo. Imposible cerrar los ojos, porque el dolor colectivo cala hondo en las personas receptivas; hacia donde quiera que miremos vemos desaliento, miedo, angustia o rabia.

Es el momento de trabajar en redes sociales en pos del bien común, de actuar como el Aguador, usando nuestros cuerpos como recipientes para volcar energía – dinero – comida – ayuda – aliento  sobre los que lo necesitan. 

El camino del Héroe Solar siempre ha estado señalado por actos de servicio, que lo han ayudado a trascender su ego, a preocuparse menos por sí mismo y más por el bien común (Ver “Los trabajos de Hércules” de Alice Bayley).  

Quiero cerrar esta nota mencionando a John Lennon (Urano en Casa I en Tauro) autor de  “Imagine”, considerado por muchos un himno acuariano:

Imagina a toda la gente

viviendo el hoy.

Imagina que no hay países.

No es difícil de hacer.

Nada por qué matar,

nada por qué morir,

ni tampoco religiones.

Imagina que no hay posesiones.

Me pregunto si puedes

no codiciar ni ansiar.

Imagina a toda la gente

viviendo en paz.

Imagina a toda la gente

compartiendo el mundo.

Tú puedes decir

que soy un soñador,

pero no soy el único.

Espero que, algún día,

te nos unas.

¿Porqué no?

Los que vibramos en consonancia esperanzada, con alegría, fe y optimismo en lo “por venir”, creemos que es posible. Y trabajamos en consecuencia.

                                                                                      Leonor Nietzschmann

                                                                                                                                                     Directora de la Escuela de Astrología de Zona Norte

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