Marte en los Doce Signos

MARTE EN ARIES: mi espada es visible y poderosa. Siempre ataco de frente, y en la batalla estoy dispuesto a vencer o morir en el intento. Cada desafío es una oportunidad para probar mi coraje. Para mí no existe el fracaso, y si llega la derrota, me pondré rápidamente de pie, anhelando el próximo encuentro.

MARTE EN TAURO: no suelo usar espadas; prefiero la fuerza de mis brazos, que decido usar para labrar una vida de abundancia. No me atraen los campos de batalla, elijo la calma agraria. Pero si perturban mi paciencia o invaden mis espacios, lucharé hasta las últimas consecuencias.

MARTE EN GEMINIS: prefiero los floretes antes que las espadas. O incluso una pequeña daga. Soy un experto en el arte de la esgrima, y es el tipo de duelo que elijo cuando de luchar se trata. Para mí, nada mejor que un ágil, inteligente y veloz contrincante, para poner a prueba mi astucia y aprender así nuevas mañas.

MARTE EN CANCER: nunca empleo armas. Sé muy bien el daño que causan. Sé que las cicatrices serán siempre visibles, aunque se aprenda a ocultarlas. También las del alma. Trato de eludir todas las batallas, ya que creo que allí nada se gana. Siempre intentaré convencer de que es el amor el que siempre gana.

MARTE EN LEO: soy rey y guerrero. Yo mismo he forjado la espada que llevo, y porto la corona como señal de nobleza. En el campo de batalla, estaré al frente de mi tropa. Estoy dispuesto a luchar para defender al débil y liberar al oprimido. Pelearé contra la mezquindad y la cobardía, sin darme jamás por vencido.

MARTE EN VIRGO: no me interesan las guerras, demasiadas vidas, y no sólo humanas, se pierden en el campo de batalla. No porto armas; prefiero usar mi aguda capacidad de observación y mi preclaro juicio. Yo lucho con la precisión de mis argumentos, que siempre defienden a Natura y a todas sus criaturas.

MARTE EN LIBRA: tampoco porto armas, porque anuncian discordias y predican amenazas. Amo la paz, pero sin concesiones ultrajantes. Ante la agresión, utilizo mi capacidad de ponerme en el lugar del otro, para comprender mejor sus intenciones. Y en el mejor estilo zen, si es necesario, aprovecho su fuerza para derrotarlo.

MARTE EN ESCORPIO: conozco y domino todas las armas, pero prefiero un pequeño estilete, que siempre llevo escondido en mi manga. Soy un gran estratega, por eso mi lugar no es el campo de batalla. Porque sé entregar y renunciar, puedo evitar la guerra, pero si llega, estoy seguro de que ganaré la última batalla.

MARTE EN SAGITARIO: llevo la espada del misionero. Me sostienen la fe y la justicia, y no uso mi espada para imponer ni saquear. Está al servicio de mis grandes batallas internas, porque lucho enfrentando mis miserias, impulsado por los grandes ideales que han hecho erguirse al hombre, buscando las verdades eternas.

MARTE EN CAPRICORNIO: prefiero no usar armas, aunque las conozco y a todas domino, ya que a muchas de ellas, yo mismo las he diseñado. Siempre dispuesto a dar el próximo paso, no hago caso del cansancio. Me alientan los grandes desafíos, y cuando avizoro la meta, soy capaz de luchar conmigo mismo, sobreponiéndome a temores y flaquezas.

MARTE EN ACUARIO: mi inteligencia es mi espada. Con ella anuncio, denuncio y declaro. Mi campo de batalla es la mediocridad claudicante. Busco como aliados a los soldados de la Verdad: nuestro código es la declaración de Igualdad y Fraternidad. Declaro que la Utopía es realizable si dejamos de quejarnos, y si unimos nuestras fuerzas para buscar nuestro destino en las estrellas.

MARTE EN PISCIS: la sabiduría, la compasión y el silencio misericorde: estas son mis armas. Nunca me daré por vencido, si de pregonar el amor se trata. Soy un guerrero del Amor y la Paz; pero no lucho contra el odio, sino que estoy dispuesto a sacrificarme para paliar el sufrimiento de los demás. Mi estandarte es la paloma que anuncia la Paz.

BOSQUEJO PARA LOS NIÑOS de MARTE

Presentación del arquetipo Marte, y también de las dos escenas. Primero los niños, cada uno actuando un signo. Luego, los padres de esos niños, actuando el mismo signo. Finalmente, el cierre, donde se leerá algo apropiado, como expresión más sutil del arquetipo.

Recreo: me parece importante que las «niñas» luzcan algo apropiado que las identifique como tales (tal vez hebillitas o algo visible en el pelo) Suena la campana, y salen todos juntos pero se arman los grupitos. Fuego: al sonar la campana, son los primeros en salir corriendo. Aries tiene una gorra y una pelota – Leo un silbato al cuello – Sagitario lleva una cruz y/o estampitas y siempre está «marcando la dirección» (¡Síganme! ¡Es por allá!). Como se mueven todo el tiempo y cambian de actividad perturbando a los demás, deben tener cuidado de no obstruir la actuación de los otros, por ejemplo corriéndose del centro del escenario y siguiendo con su movimiento más lejos. Tierra: llegan con parsimonia, sin apuro, y se ubican alrededor de una mesita, sentados Tauro y Virgo. Virgo trae su album de figuritas. Capricornio está «por allí», quieta y observando. Tauro está sentada con su lunchera, revisando su contenido y comiendo algo. Sobretodo debe tener caramelos. Aire: Géminis revolotea de aquí para allá – Libra, observa todo y luego se acerca a la mesa con figuritas. Acuario está en la suya, medio descolgada. Agua: salen tan tranquilos como los de Tierra – Cáncer: ubicada en un costado, con su muñeca, no juega con los otros – Escorpio: hostiga, «mete cizaña» – Piscis: se ve distraída y como ausente del bullicio general.

Secuencia: las escenas deben sucederse unas a otras, sin dejar espacio en el medio. Los que no «están en escena» no deben congelarse, sino seguir actuando, de acuerdo a sus características y sosteniendo al personaje, pero «sin hacer ruido».

1) con el silbato, quiere organizar un juego de rayuela – se niega a seguirla, y trata de llamar la atención hacia un juego de pelota (¡Vengan por aquí!). corre pateando la pelota, sin hacerles caso. decide subirse a una silla para llamar la atención e insiste con su propuesta. Finalmente, se pone a dibujar la rayuela en el piso y así logra que otros se presten a jugar. Pueden participar los otros de Fuego y los de Aire.

2) : la comida. deja de jugar y se acerca, molestándola. Finalmente le hace una llave y la inmoviliza, venciéndola. se va, enojada y tal vez gritando o pateando el piso.

3) : intenta cambiarle la muñeca por algunas figuritas medio rotas. , siempre distraída, está allí, pero no interviene porque no se da cuenta de «la trampita»

4) La mesa de figuritas: muestra el orden de su album, y cómo tiene separadas y clasificadas las diferentes figuritas. admira las más lindas, con brillantinas y haditas. Hay que dejarle un espacio para que despliegue sus características, ya que este signo no es intrusivo. dice, metiendo cizaña, que le parecen feas y anticuadas, e intenta cambiar dos por una (dejarle tiempo). Luego le roba, ágil y graciosamente, caramelos a . Esta reacciona, poniéndose de pie muy lentamente y comienza a seguirlo, sin prisa y sin pausa, desapareciendo ambos de escena. , mientras tanto, le saca todo lo que puede de la lunchera y se lo esconde en los bolsillos. , que están allí, y observan ostensiblemente todo pero sin intervenir.

5) Vuelve y se da cuenta, muy enojada, de que le vaciaron la lunchera. Entonces pregunta a , quien da toda una serie de explicaciones que no tienen nada que ver con lo que le están preguntando (habla de sus figuritas, de que tanto ruido la distrae…) entonces le pregunta a , quien elude la confrontación, diciendo que estaba mirando las figuritas, que no le gusta meterse en problemas, que además, ese no es su problema, que odia las discusiones interviene y les dice que son unas fallutas, y que había hecho todo eso para ponerlas en evidencia.

6) , mientras tanto, estaba ocupada tratando de colgar algo en algún lado, absorta en sus pensamientos. Se «le prende la lamparita» y en un raptus uranianus le arranca la muñeca a , para colgarla de algún modo. llora desconsolada, mientras estirando sus brazos, intenta alcanzar la muñeca, pero sus gestos son de avance y retroceso, sin dirección precisa. Llega y la consuela, regalándole figuritas, pero sigue llorando hasta que se da cuenta (aterriza) y se la tira desde donde está.

7) Fuego: estaban jugando a la rayuela (¡sin hacer mucho ruido!), pero ahora Leo, ya todos en escena, organiza un «picadito» con la pelota. Ahora discuten y hacen mucho ruido. Se suma pero no dura demasiado, ya que no le gustan las reglas. debe mirar siempre displicente y con gestos de disgusto, el bochinche que hacen.

8) Pierden la pelota (deben tratar de patearla fuera «de la cancha» sin lastimar a nadie) le arranca la muñeca a y la usan de pelota. Mientras llora más aún, suplicando que se la devuelvan. le regala más figuritas, hasta que se ¡queda sin ninguna!. Llega quien, con un gesto severo y autoritario enfrenta a ordenándole que le entregue la pelota. se resiste, pero finalmente acata la orden. se la devuelve a diciéndole que aprenda a cuidarse sola porque ya está harta de defenderla.

9) Suena la campana de finalización del recreo. Parten atropelladamente los de Fuego, gritando «yo prime» o algo así. Luego los de Aire, van revoloteando y charlando sin parar, incluso con los del público. Los de Tierra, luego de juntar todas sus cosas, van pausadamente. Y los de Agua, tomadas de la cintura y ¡pero en dirección contraria al aula! que se da cuenta de todo, les avisa que no es por allí.

FIN

Leonor Nietzschmann
Para la fiesta de fin de año de 2007

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